No siempre el servicio que más se vende es el que más dinero deja. En una peluquería podemos tener la agenda llena y, sin embargo, estar dedicando muchas horas a servicios que apenas generan beneficio.
La clave está en dejar de mirar únicamente cuánto facturamos y empezar a analizar cuánto nos aporta realmente cada servicio.
- Mira más allá del precio
Para saber si un servicio es rentable, no basta con mirar lo que paga el cliente. Hay que tener en cuenta:
- El tiempo que ocupa en agenda.
- El coste de los productos utilizados.
- El coste aproximado de la mano de obra.
- Otros gastos asociados al servicio.
- El precio final que paga el cliente.
Por ejemplo, un servicio de 80 € que ocupa tres horas puede ser menos rentable que otro de 50 € que requiere una hora.
Una buena pregunta es: ¿cuánto gano por cada hora que tengo ocupada?
- Analiza tus servicios
Haz una lista de los principales servicios de tu peluquería y compara tres datos: precio, coste y tiempo.
No necesitas empezar con un análisis complicado. Con una hoja de cálculo puedes calcular cuánto margen deja cada servicio y cuánto genera por hora.
Así aparecerán rápidamente tres grupos:
Servicios muy rentables.
Servicios que pueden mejorarse.
Servicios que consumen mucho tiempo y dejan poco margen.
- ¿Qué hacer con los servicios poco rentables?
Detectar un problema no significa necesariamente eliminar el servicio.
Primera opción: revisar el precio. Si tus costes han aumentado pero el precio lleva años sin cambiar, quizá simplemente necesitas actualizarlo.
Segunda: reducir tiempos. Revisa si el servicio puede realizarse de forma más eficiente, organizando mejor el proceso o evitando tiempos muertos.
Tercera: revisar el consumo de producto. Un exceso de producto puede reducir considerablemente el margen, especialmente en coloración y tratamientos.
Cuarta: convertirlo en una oportunidad de venta. Puedes crear combinaciones con servicios complementarios o productos que aumenten el ticket medio.
Y si sigue sin ser rentable…
Entonces hay que tomar una decisión. Un servicio puede ser interesante para atraer clientes, complementar otro servicio o generar fidelización, pero si consume demasiados recursos de forma constante, quizá haya que replantearlo, limitarlo o incluso eliminarlo.
La rentabilidad no consiste en trabajar más. Consiste en conseguir que cada hora de trabajo de tu peluquería tenga sentido económico.
Porque tener la agenda llena está muy bien. Que esa agenda sea rentable, mucho mejor.