La doctora Ana Huertas pone el foco en el “envejecimiento inflamatorio”
La especialista en medicina estética regenerativa explica cómo determinados procesos inflamatorios de bajo grado pueden influir en la piel, el cabello y el envejecimiento global del organismo.
Dos personas pueden tener la misma edad, hábitos similares e incluso rutinas de cuidado prácticamente equivalentes. Sin embargo, una de ellas puede presentar signos de envejecimiento más marcados.
¿Qué explica esta diferencia?
Según la doctora Ana Huertas, especialista en medicina estética regenerativa, una de las claves podría encontrarse en un fenómeno cada vez más estudiado en la literatura científica: el inflammaging o envejecimiento inflamatorio.
Se trata de un proceso de inflamación crónica de bajo grado, sostenido en el tiempo y de evolución silenciosa, que se asocia al deterioro progresivo de distintos tejidos del organismo.
“No siempre envejecemos únicamente por el paso del tiempo. Existen procesos biológicos que pueden acelerar ese envejecimiento y condicionar la calidad de la piel, del cabello y de los tejidos”, explica la especialista.
Cuando el problema no está solo en la superficie
La doctora Huertas señala que, en muchos casos, los abordajes estéticos tienden a centrarse en la corrección de los signos visibles del envejecimiento, actuando sobre sus manifestaciones y no necesariamente sobre su origen.
Sin embargo, el envejecimiento cutáneo puede estar condicionado por mecanismos más profundos relacionados con inflamación subclínica, estrés oxidativo sostenido, alteraciones metabólicas y disminución de la capacidad regenerativa tisular.
Por ello, cada vez más profesionales defienden un enfoque integrativo que combine medicina estética, diagnóstico médico y evaluación de factores implicados en el envejecimiento biológico.
“Muchas veces la pregunta no es qué debemos aplicar sobre la piel, sino qué está ocurriendo a nivel tisular para que haya disminuido su capacidad de regeneración”, señala.
Del enfoque correctivo al enfoque regenerativo
Durante años, parte de la medicina estética ha estado orientada principalmente a la corrección de signos visibles mediante técnicas de reposición de volumen o mejora inmediata del aspecto cutáneo.
Sin embargo, la tendencia actual se dirige hacia modelos regenerativos, cuyo objetivo es estimular los propios mecanismos biológicos del organismo.
“La regeneración se inicia a nivel celular a través de señales biológicas, procesos de angiogénesis, síntesis de colágeno y reparación tisular. El objetivo es favorecer estas vías siempre que sea posible”, afirma Huertas.
Este enfoque se está incorporando progresivamente en distintas áreas de la medicina estética, incluyendo tratamientos faciales, corporales y capilares.
Hacia un enfoque más global del envejecimiento
Según la especialista, el futuro de la medicina estética pasa por una comprensión más profunda de los procesos de envejecimiento tisular y por la integración de variables que van más allá de la apariencia externa.
“La estética es, en muchos casos, la expresión visible de un equilibrio biológico previo. Cuando entendemos qué ocurre a nivel del organismo, podemos abordar el envejecimiento de forma más completa y coherente”, concluye la doctora Ana Huertas.

Dra. Ana Huertas