En cabina, es difícil, aunque no imposible, combatir la celulitis dura o fibrosa. Abigail Arduan, esteticista y directora de los centros Arduan, cuenta cómo tratarla.
La celulitis dura está causada por la acumulación de tejido conectivo fibroso. Este proceso genera tracciones hacia la superficie cutánea y produce un aspecto muy marcado de “piel de naranja”. Se caracteriza por su textura áspera con presencia de nódulos duros bajo la superficie de la piel. A simple vista, se observan hoyuelos visibles incluso sin realizar presión alguna. “A diferencia de la celulitis edematosa o blanda, la fibrosa suele ser más compacta, firme y dolorosa al tacto debido a la menor elasticidad de los tejidos”, aclara Arduan. Otro síntoma habitual es la menor movilidad de la piel que se percibe más fija o tirante.
La celulitis fibrosa se deposita principalmente en zonas con mayor tendencia a acumular grasa y menor movilidad tisular, como los glúteos, la parte externa e interna de los muslos y, en algunos casos, la cara posterior del muslo y las caderas. También puede aparecer, aunque con menor frecuencia, en el abdomen.
¿Por qué es tan difícil de combatir?
En muchos casos, la celulitis fibrosa aparece como una evolución de la edematosa cuando el edema sostenido y los problemas circulatorios no se corrigen a tiempo. Cuesta más de combatir porque los tabiques fibrosos ya están engrosados y rígidos, por lo que atrapan al adipocito y restan elasticidad al tejido. “Esa fibrosis dificulta tanto la movilización de la grasa como el drenaje, por lo que los tratamientos requieren más constancia y técnicas más específicas”, argumenta.
Tras las fiestas navideñas, se suele observar un empeoramiento temporal de los síntomas, según Arduan. Esto se debe a una combinación de factores como el mayor consumo de sal y azúcar, más alcohol, menos hidratación y más sedentarismo. Esta mezcolanza favorece la retención de líquidos y la inflamación, de forma que acentúa la visibilidad de la celulitis ya existente. “A mis compañeras, les recomiendo evaluar cada caso de forma individual y trabajar de forma progresiva. Es necesario ser realista en cuanto a los resultados e involucrar al cliente en el tratamiento, garantizando el seguimiento en casa”, aconseja.

Cómo abordan la celulitis fibrosa en los centros Arduan
Tras realizar un análisis exhaustivo de los hábitos de la clienta y el grado de celulitis, se establece un plan de intervención progresivo orientado a restablecer la funcionalidad circulatoria, optimizar los procesos de detoxificación y modular el tejido adiposo y conectivo.
Activación del sistema linfático y descongestión tisular
El tratamiento se inicia con una serie de sesiones específicas destinadas a estimular el drenaje linfático, despertando los canales de detoxificación del organismo.
- Se aplicarán una o varias sesiones de drenaje linfático manual, mediante maniobras suaves, rítmicas y precisas que promuevan la reabsorción del líquido intersticial y reduzcan la congestión característica de los estadios iniciales de la celulitis.
- Esta fase prepara el tejido para las técnicas posteriores con varios propósitos: mejorar la microcirculación, reducir la presión intersticial y aumentar la oxigenación basal.
Activación circulatoria y reequilibrio metabólico
En sesiones consecutivas, se continuará trabajando el drenaje. Poco a poco, se incorporarán maniobras y técnicas para:
- Mejorar el flujo sanguíneo.
- Incrementar la oxigenación tisular.
- Estimular el metabolismo celular y favorecer la eliminación de residuos.
Tratamiento intensivo: remodelación del tejido adiposo y conectivo
- Favorecer la movilización de la grasa acumulada.
- Evitar la presión excesiva sobre el tejido circundante.
- Suavizar la rigidez del tejido conectivo.
- Mejorar su elasticidad.
- Disminuir las retracciones que provocan hundimientos en la piel.
Cada sesión tendrá una duración de 90 minutos y se estructurará a partir de una combinación sinérgica de técnicas manuales, termoterapia con cosméticos activos y tecnologías estéticas. El número de sesiones se establecerá tras el diagnóstico individualizado. Aun así, estos tratamientos corporales suelen requerir entre 15 y 20 sesiones, ajustándose a la evolución del cliente.

Tecnologías estéticas seleccionadas
- Radiofrecuencia. Tecnología que induce calentamiento endógeno, estimula la neocolagénesis y mejora la firmeza cutánea. También potencia la lipólisis y ayuda a prevenir la flacidez secundaria que puede aparecer al liberar adherencias y reorganizar el tejido.
- Luz infrarroja. Actúa por hipertermia profunda, lo que da pie a: incrementar el flujo sanguíneo, favorecer la eliminación de líquidos retenidos y optimizar la oxigenación tisular. Reduce la rigidez de los tabiques conectivos, mejora la uniformidad del tejido y atenúa el aspecto de “piel de naranja”.
- Vacumterapia. Genera una tracción controlada sobre la piel y el tejido subcutáneo. Se trata de una tecnología que produce efectos microcirculatorios, linfáticos, estímulos mecanoestimulantes sobre los adipocitos y una acción antifibrótica útil para trabajar nódulos adiposos más duros.
- Ondas Darsonval. Esta tecnología contribuye a mejorar la nutrición celular, favorece la eliminación de residuos metabólicos y reduce la congestión intersticial. A la vez, incrementa la flexibilidad del colágeno superficial y favorecer la movilización del tejido conectivo.
Este protocolo permite una intervención progresiva, segura y eficaz sobre la celulitis. La combinación de drenaje, activación metabólica, remodelación del tejido conectivo y uso estratégico de tecnologías produce una mejora significativa en la textura, firmeza y uniformidad del tejido.
Lee este y otros reportajes en Vida Estética & Spa edición diciembre 2025 y enero 2026.