Mi experiencia con la J-Beauty en Japón

Mi experiencia con la J-Beauty en Japón

Publicado 20 ene. 2026 por Anna León Mir

Por Estela de Abajo, directora técnica de Estela Belleza

Este verano tuve la oportunidad de viajar a Japón. Cuando trabajas cada día con la piel, es inevitable observarlo todo con ojos profesionales. Os lo cuento todo sobre la J-Beauty. 

Durante mi viaje, ni llevé agenda de marcas ni citas con laboratorios. Preferí observar sobre la marcha mientras recorría el país. Eso me permitió ver la J-Beauty o cosmética japonesa tal y como se vive: en el lineal, en la mano y, sobre todo, en la rutina cotidiana. 

En Japón visité Tokio, la capital, además de otras ciudades como Kanazawa, Takayama y Osaka. En cada lugar encontré muchísimas ideas e inspiración que podía trasladar a mi mundo de belleza. Por ejemplo, en Asakusa (Tokio) entré en un drugstore donde habría estado metida días enteros. Toda la cartelería hablaba de calmar la piel y cuidar los poros en un lenguaje directo: cosmética Cica (centella asiática), pore core, etcétera. Los claims eran sencillos, tipo: “Piel cómoda todos los días”.

En Ikebukuro, también en Tokio, visité @cosme store que incluye una amplia selección y exposición de cosmética guiada por reseñas y ránkings de su comunidad. Cuenta con muchos probadores para comparar texturas y una estantería con información suficiente para comparar productos. Allí me llamaron la atención varias leches limpiadoras clasificadas como brightening milks, con derivados de vitamina C, dentro de la categoría quasi-drugs o cuasi cosméticos (a medio camino entre los cosméticos con principios activos y los fármacos).

Más al norte, en Takayama, encontré una tienda con lineales muy potentes donde me llamaron la atención productos de Obagi Medical con distintas concentraciones de, una vez más, vitamina C y su lineal antiedad con antioxidantes en texturas ligera y de uso diario. Finalmente, en Osaka (Namba) pude dedicar un tiempo a descubrir otra constante en todo Japón: las mascarillas en bolsas de todo tipo. Un paraíso para amantes de la cosmética. Si tuviera que definir en dos palabras esta experiencia serían orden y pulcritud. 

La filosofía de la J-Beauty

Antes de nada, me gustaría explicar qué es la cosmética en Japón. Bajo la normativa sanitaria, conviven dos grandes categorías:

  •  Cosméticos. Los cosméticos “puros” se orientan a limpiar, perfumar, proteger y mantener en buen estado o embellecer sin alegaciones farmacológicas.
  • Los quasi-drugs son productos de acción suave aprobados para fines concretos (prevenir manchas, acné o caspa, por ejemplo). Llevan en el envase esa calificación y sus claims son acotados por la autoridad pertinente. 

En cambio, en Europa la cosmética se define por su función (limpiar, proteger y embellecer) y no existe una categoría intermedia equivalente. Si un producto pretende tratar o prevenir una patología, pasa a otras normativas.

Tres ideas definen bien a la J-Beauty: 

  • Generalmente emplean capas finas. Tras la limpieza, es muy habitual usar alguna loción que “moja” la epidermis y una emulsión que sella sin pesar. Las cremas ricas se reservan para la noche o para pieles que realmente la necesitan.
  • Se le da mucha importancia al hecho de mantener la barrera cutánea tranquila: humectantes bien elegidos, ceramidas, hialurónicos de varios pesos moleculares e ingredientes calmantes que mantiene la piel estable y tranquila.
  • Hay una gran cultura en torno a la protección. Existe una enorme oferta de SPF con acabados imperceptibles y presencia habitual del PA (escala de protección UVA) en el lenguaje del lineal. 

Básicamente, el hilo conductor de la cosmética japonesa son sus propiedades hidratantes, antiinflamatorias y calmantes, disponibles en capas finas para mantener una barrera estable. También se las conoce por su ligereza y rápida absorción sobre la piel. No me resultó extraño, dada la cantidad de pieles con exceso de grasa e incluso acnéicas que vi durante toda mi estancia allí. Es un enfoque muy compatible con pieles mixtas o con tendencia al brillo y con climas cálido-húmedos como los del verano que viví allí; por eso abundan ese tipo de fórmulas. Un matiz: vi mucha diversidad de pieles, no una piel “ideal” uniforme. Precisamente por eso valoro este planteamiento: primero estabilizar, después tratar con precisión. 

Diferencias entre el skin care europeo y el japonés

En Europa es frecuente la tríada limpieza, suero y crema. Nosotros convivimos bien con cremas de consistencia más densa si la piel las pide. En Japón predomina una rutina corta y muy constante: limpieza suave, loción, emulsiones y protección solar.

Frente al tópico de las “10 etapas”, la J-beauty se describe más bien como minimalista (menos pasos, más precisión), aunque con mucho método en el orden y la aplicación.

Son muy abundantes las texturas ligeras que se funden con la piel: geles, leches, lociones y cremas con acabado imperceptible. Asimismo, la fotoprotección ocupa un lugar estructural en la rutina diaria y es habitual ver el PA para indicar el nivel de protección frente a los rayos UVA. 

Vista de la tienda @cosme store. Foto: cosme.net/store/shop/sunshine-ikebukuro/

Principales activos 

Tomando el INCI (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos) como referencia, es muy habitual ver activos aprobados para “prevenir manchas y pecas”, como el ácido tranexámico, la arbutina y el ácido kójico. Un activo característico del mercado japonés es 4-metoxisalicilato potásico (4MSK), aprobado como blanqueante (quasi-drug). 

En cuanto a otros ingredientes, destacaría la abundancia de derivados de vitamina C (como ascorbil-glucósido), las ceramidas (especialmente pseudoceramidas como cetyl-PG hydroxyethyl palmitamide), los ácidos hialurónicos de diferentes pesos moleculares y también la presencia de ácido tranexámico en contextos quasi-drug para tratar la pigmentación. No obstante, es bastante similar a lo que hallamos en Europa. 

Me llamó la atención ver con bastante frecuencia el dipotasio glicirrizinato (INCI: Dipotassium Glycyrrhizate) un ingrediente que no había tenido en cuenta al no habérmelo encontrado en los productos que manejo o analizo habitualmente. Sin embargo, una vez aquí, en España, ahora cada vez lo veo más, sobre todo en marcas más populares y económicas. Me parece un ingrediente interesante y me genera curiosidad ver cómo se comporta en la piel.

Un apunte final importante: personalmente, no recomiendo comprar cosmética durante ningún viaje si no hay criterio. Me refiero a compras masivas y compulsivas. No es una crítica a la cosmética japonesa, ya que vi formulaciones sensatas y texturas excelentes. Sin embargo, un producto se conoce de verdad cuando lo ves funcionar en muchas pieles y en distintos momentos. Por eso, solo tiene sentido adquirir fuera lo que ya usas y te funciona. Lo importante no es el país, sino la coherencia entre formulación, piel y pauta. 

Lee este y otros artículos en Vida Estética & Spa edición diciembre 2025 y enero 2026.

 

Anna León Mir

Anna León Mir

Publicado 20º ene. 2026

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