Más de 8 de cada 10 mujeres experimentan síntomas durante la transición menopáusica¹
- Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, las profesionales de la estética pueden contribuir a visibilizar los cambios corporales que acompañan a esta etapa y adaptar el cuidado de la piel a las nuevas necesidades de cada mujer.
- La sequedad, la pérdida de elasticidad y las molestias en la zona íntima son algunos de los cambios que pueden afectar al bienestar femenino y que conviene conocer para orientar adecuadamente a las clientas.
Más del 80 % de las mujeres experimenta algún síntoma durante la transición menopáusica, aunque su frecuencia, intensidad y duración pueden variar considerablemente de una mujer a otra.¹ Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, especialistas recuerdan la importancia de conocer los cambios que pueden producirse durante esta etapa y de ofrecer información que ayude a las mujeres a cuidar su bienestar y consultar con un profesional sanitario cuando lo necesiten.
Para el sector de la estética profesional, esta etapa representa también una oportunidad para escuchar mejor a las clientas, comprender la evolución de sus necesidades y adaptar las rutinas de cuidado a los cambios que experimenta su piel y su cuerpo.
La menopausia no afecta únicamente al descanso, al estado de ánimo o a la temperatura corporal. Los cambios hormonales pueden acompañarse de modificaciones en los tejidos y de síntomas físicos, psicológicos, sexuales y genitourinarios que influyen en el bienestar y la calidad de vida.¹
Desde el centro de estética, conocer esta realidad permite ofrecer un acompañamiento más personalizado, respetuoso y consciente de las necesidades de cada mujer, sin perder de vista los límites de la práctica estética y la importancia de la valoración sanitaria cuando existen síntomas que lo requieren.
La piel cambia durante la menopausia y las necesidades de cuidado también
La transición menopáusica puede ser un momento en el que algunas mujeres perciban cambios en la hidratación, la textura, la elasticidad y el aspecto de su piel. Estas preocupaciones pueden incorporarse a la consulta estética para revisar las rutinas habituales, valorar las necesidades cosméticas y orientar la elección de productos y cuidados adecuados para cada tipo de piel.
La escucha activa y la valoración individualizada cobran especial importancia: no todas las mujeres experimentan los mismos cambios ni necesitan los mismos cuidados.
Además de las necesidades estéticas, conviene conocer otros síntomas que pueden pasar desapercibidos o que las clientas pueden sentir pudor al comentar, especialmente aquellos relacionados con la salud vulvar, vaginal y urinaria.
Salud íntima y menopausia: una realidad que también merece visibilidad
Entre los cambios menos conocidos asociados a esta etapa se encuentra el Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM), un conjunto de signos y síntomas relacionados fundamentalmente con la disminución de estrógenos que puede afectar a la vulva, la vagina y el aparato urinario.¹
Se estima que el SGM afecta aproximadamente al 50-75 % de las mujeres.¹ El descenso hormonal puede provocar cambios en los tejidos vulvares y vaginales, como adelgazamiento, menor elasticidad y lubricación y modificaciones en su estructura.¹˒²
Entre sus manifestaciones pueden aparecer sequedad vaginal, sensación de ardor, picor, irritación, menor lubricación y molestias o dolor durante las relaciones sexuales.¹˒² También pueden presentarse síntomas urinarios, como aumento de la frecuencia y la urgencia, molestias al orinar o infecciones urinarias recurrentes.¹
Para la estética profesional, conocer estos síntomas es importante para identificar cuándo una preocupación expresada por la clienta va más allá de las necesidades cosméticas habituales. La función de la profesional no es diagnosticar ni tratar el SGM, sino escuchar sin prejuicios, ofrecer información prudente y recomendar una consulta sanitaria cuando se describan molestias persistentes o síntomas que afecten al bienestar.
Bienestar, autoestima e imagen corporal: una visión integral de la mujer
Los cambios asociados al SGM no afectan únicamente al bienestar físico. También pueden repercutir en la función sexual, la percepción de la propia imagen corporal, la autoestima y la calidad de vida.³
Un estudio realizado en mujeres posmenopáusicas españolas observó que los síntomas vaginales asociados al SGM tenían un mayor impacto en ámbitos como la función sexual, la percepción de una misma y la imagen corporal.³
En este contexto, el centro de estética puede ser un espacio de escucha y acompañamiento en el que las mujeres se sientan cómodas para expresar sus preocupaciones sobre su piel, su imagen y los cambios que perciben en su cuerpo.
La atención personalizada, la comunicación respetuosa y la adaptación de las recomendaciones cosméticas a las necesidades individuales ayudan a construir una relación de confianza. Esto implica evitar mensajes que presenten el envejecimiento como un problema que debe corregirse y favorecer, en cambio, una visión del cuidado personal centrada en el bienestar y las preferencias de cada clienta.
Autoexploración y conocimiento corporal: herramientas de autocuidado
Iniciativas como Te Toca(s), impulsada por Shionogi, buscan fomentar el conocimiento de la anatomía vulvar y normalizar la autoexploración como parte del autocuidado femenino.
Conocer la propia anatomía puede ayudar a las mujeres a familiarizarse con su vulva, reconocer sus características habituales y prestar atención a posibles cambios. La autoexploración no tiene finalidad diagnóstica ni sustituye una valoración sanitaria.
Desde la estética profesional, abordar el autocuidado corporal con naturalidad y respeto puede contribuir a reducir el pudor que todavía rodea determinados aspectos de la salud íntima. También permite recordar que las molestias persistentes, el dolor, el picor o los cambios que generan preocupación deben consultarse con un profesional sanitario.
La profesional de estética puede desempeñar un papel relevante en la educación cosmética y el cuidado externo de la piel dentro de sus competencias, sin realizar diagnósticos ni recomendar intervenciones sobre la mucosa vaginal o el aparato urinario fuera de su ámbito profesional.
Una estética más personalizada, consciente y cercana
La menopausia es una etapa de cambios, pero también una oportunidad para revisar hábitos, necesidades y rutinas de autocuidado. Para el sector de la estética profesional, comprender mejor esta transición permite acompañar a las clientas con una atención más individualizada y una comunicación adaptada a sus preocupaciones reales.
Los especialistas recuerdan que no es necesario resignarse a los síntomas que afectan al bienestar o a la calidad de vida. Existen distintas alternativas para abordarlos y su elección debe realizarse de forma individualizada con un profesional sanitario.¹
Escuchar, informar desde el conocimiento y reconocer cuándo es necesario derivar son aspectos fundamentales para ofrecer una atención estética responsable y contribuir a que las mujeres vivan esta etapa con mayor información, confianza y bienestar.
Referencias
- Carlson K, Vadakekut ES. Menopausia. 23 de marzo de 2026. En: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 En–.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK507826/ - Bornstein J, Goldstein AT, Stockdale CK, Bergeron S, Pukall C, Zolnoun D, Coady D; ISSVD Terminology and Classification Committee of Vulvar Pain, the International Society for the Study of Vulvovaginal Disease (ISSVD), the International Society for the Study of Women's Sexual Health (ISSWSH), and the International Pelvic Pain Society (IPPS). 2015 ISSVD, ISSWSH and IPPS Consensus Terminology and Classification of Persistent Vulvar Pain and Vulvodynia. Journal of Lower Genital Tract Disease. Abril de 2016;20(2):126-130.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27002677/ - Moral E, Delgado JL, Carmona F, Caballero B, Guillán C, González PM, Suárez-Almarza J, Velasco-Ortega S, Nieto Magro C; grupo de redacción del estudio GENISSE. El impacto del síndrome genitourinario de la menopausia en el bienestar, el funcionamiento y la calidad de vida en mujeres posmenopáusicas. Menopausia. Diciembre de 2018;25(12):1418-1423.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29944636/