Durante años, en peluquería se ha hablado de técnica, creatividad y negocio, pero poco de algo que hoy resulta decisivo para la supervivencia de los salones: la gestión emocional y el liderazgo de equipos.
Raquel Paños conoce el sector desde dentro. Peluquera de formación, mentora y coach especializada en liderazgo consciente, acompaña a profesionales y equipos a gestionar personas, conflictos, motivación y equilibrio emocional en un entorno tan exigente como el salón.
Desde Tocado, hablamos con ella para profundizar en qué significa liderar hoy, cómo sostener equipos sin agotarse en el intento y por qué el bienestar emocional ya no es un lujo, sino una necesidad estratégica.
Tocado:
Raquel, vienes del mundo de la peluquería y hoy trabajas como coach y mentora de equipos. ¿En qué momento detectas que el verdadero problema en los salones no es la técnica, sino la gestión emocional?
Raquel Paños:
Lo descubrí liderando mi propio equipo, tras pasar varios momentos de caos, cuando entendí que cada persona es diferente y que yo no estaba ahí para cambiar a nadie, sino para acompañar y potenciar el talento de cada uno. Cuando dejé de liderar desde el control y empecé a hacerlo desde la escucha, todo empezó a ordenarse.
Luego empecé a dar formaciones técnicas sobre alisados para una marca y ahí detecté que todos los salones repetían el mismo patrón: la técnica no era el problema, era la falta de comunicación con el equipo y la ausencia de una estructura de trabajo clara. Durante ese año me formé en coaching y liderazgo para trabajarlo con mi propio equipo, pero al ver que podía ayudar, decidí aportarlo también a quienes conocía.
Tocado:
Muchos propietarios de salón se sienten desbordados por la gestión de personas. ¿Qué errores emocionales se repiten con más frecuencia en el liderazgo dentro de la peluquería?
Raquel Paños:
El error más habitual es tratar a todas las personas por igual, esperando que funcionen de la misma manera. No se escucha de forma individual ni se potencia el talento propio de cada miembro del equipo.
Además, suele faltar estructura: no hay roles claros ni una guía que sostenga al equipo. Sin una estructura emocional ni organizativa, las personas se desorientan y el líder, propietario del salón, acaba agotado intentando sostenerlo todo solo o sola.
Tocado:
Se habla mucho de liderazgo, pero poco de cómo ejercerlo sin caer en el agotamiento. ¿Es posible liderar un equipo sin perder el equilibrio personal?
Raquel Paños:
Sí, pero empieza por el autoliderazgo. Si uno, como líder, no se conoce a sí mismo, no se cuida y no tiene límites claros, el equipo lo acaba reflejando.
El equilibrio aparece cuando hay una estructura de negocio clara, normas compartidas y, sobre todo, una comunicación honesta y coherente. Liderar no es cargar con todo, es poner foco en aquello que quiero conseguir.
Tocado:
En un salón conviven prisas, clientes, presión económica y egos. ¿Cómo se construye un clima emocional sano en un entorno tan intenso?
Raquel Paños:
La tensión va a existir siempre, es parte de este sector y de todos los que tienen negocio y trabajan con personas. Un clima emocional sano se construye creando espacios de comunicación, fomentando la cultura de ayuda y definiendo bien los roles de cada persona.
Cuando hay planificación y estrategia, la presión económica disminuye y el equipo entiende que el resultado del salón es una responsabilidad compartida, no una carga individual.
Tocado:
¿Qué papel juega la comunicación emocional en la retención de talento dentro de los equipos de peluquería?
Raquel Paños:
Es clave. Las personas no se van solo por dinero o por técnica, se van cuando no se sienten vistas ni escuchadas.
La comunicación emocional no significa invadir la vida personal del equipo, sino crear conversaciones donde haya claridad, reconocimiento y oportunidades de crecimiento. Cuando eso existe, el talento se queda.
Tocado:
Muchas veces el líder fue antes un gran técnico. ¿Qué cambio interno debe hacer un peluquero cuando pasa de “hacer” a “liderar”?
Raquel Paños:
El cambio más grande es de mentalidad. Tiene que entender que ya no solo es técnico, también es empresario. Liderar implica dejar de estar únicamente en el hacer para empezar a crear estructura, visión y dirección.
Ese cambio genera miedo y bloqueo, porque no nos han enseñado a liderar personas. Es muy importante pedir ayuda para empezar a liderar desde la seguridad y no desde la improvisación, además de confiar en tu entorno, si es el adecuado.
Tocado:
Hablas de liderar desde el equilibrio. ¿Qué significa exactamente ese concepto aplicado al día a día de un salón?
Raquel Paños:
Para mí, liderar desde el equilibrio es liderar desde la coherencia entre lo que pienso, siento y hago. Estar alineada con mis valores y respetar mis límites.
El equilibrio no es hacerlo todo, es saber sostener el negocio sin olvidarte de ti. Y cuando haces ese cambio, el equipo y los clientes lo notan, incluso sin decirlo.
Algo muy importante es no decir al equipo lo que tiene que hacer, sino guiarlo sobre cómo hacerlo de forma clara y, sobre todo, con paciencia.
Tocado:
Para cerrar, ¿qué primer paso recomendarías a un profesional que siente que su equipo le supera emocionalmente?
Raquel Paños:
El primer paso es revisar la estructura del salón: organización, finanzas y roles claros. El orden externo genera calma interna y te permite liderar con más claridad.
Después, identificar qué situaciones les están bloqueando emocionalmente y tomar decisiones, incluso incómodas. Y, si es necesario, pedir ayuda. Liderar también es saber cuándo no hacerlo solo.
El liderazgo en peluquería ya no puede basarse únicamente en la autoridad, la experiencia o el control. Requiere escucha, conciencia emocional y herramientas que permitan sostener equipos humanos en un sector profundamente vocacional y exigente.
Conversaciones como esta abren un espacio necesario para repensar cómo se lidera, cómo se cuida y cómo se construye el futuro de los salones desde dentro. Hablar de gestión emocional, comunicación y estructura ya no es un complemento, sino una parte esencial del liderazgo profesional. Solo desde equipos sostenidos, escuchados y alineados es posible crear negocios estables, humanos y con recorrido en el tiempo, capaces de crecer sin perder el sentido ni la vocación que define a la peluquería profesional.
