El ejercicio intenso aumenta el consumo de oxígeno y puede generar estrés oxidativo. Cómo proteger, tratar y reparar la piel del corredor.
Por Gabriela Biagio – Dermatocosmiatra y Química Cosmética
Cuando hablamos del envejecimiento de la piel en runners y maratonistas, solemos pensar únicamente en el sol. Sin embargo, quienes realizan entrenamientos intensos y prolongados también están expuestos a otro proceso menos visible: el estrés oxidativo asociado al aumento del consumo de oxígeno.
Durante el ejercicio, el organismo necesita producir más energía y aumenta considerablemente la utilización de oxígeno. Como consecuencia, también puede elevarse la formación de radicales libres. El cuerpo posee defensas antioxidantes naturales, pero cuando la producción de estas moléculas supera temporalmente su capacidad de neutralizarlas, aparece el llamado estrés oxidativo.
Esto no significa que correr sea perjudicial. La actividad física regular tiene importantes beneficios y fortalece los mecanismos antioxidantes del organismo. El problema aparece cuando el esfuerzo intenso se combina con radiación ultravioleta, calor, contaminación, viento, deshidratación, transpiración y falta de recuperación cutánea.
En la piel, esta combinación puede favorecer inflamación, pérdida de luminosidad, deshidratación, alteración de la barrera, pigmentación y envejecimiento prematuro. Por eso, el abordaje del runner no debe limitarse a colocar protector solar.
Un tratamiento pensado para una piel en movimiento
Antes de comenzar cualquier protocolo es necesario evaluar el tipo y estado de la piel, el fototipo, la cantidad de horas de entrenamiento, los horarios, el nivel de transpiración y la presencia de acné, manchas, rosácea o sensibilidad.
En el gabinete se deben priorizar tratamientos de higiene suave, hidratación profunda, reparación de la barrera y acción antioxidante. Activos como vitamina C, vitamina E, niacinamida, ácido ferúlico, ácido hialurónico, ácido poliglutámico y pantenol pueden incorporarse de acuerdo con las necesidades y la tolerancia de cada piel.
Los peelings y renovadores celulares también pueden formar parte del tratamiento, pero deben planificarse según el calendario deportivo. No es conveniente realizar procedimientos intensos antes de una maratón, un entrenamiento prolongado o una exposición solar importante.
Después de una competencia, el objetivo cambia: es momento de calmar, hidratar y reparar. Si la piel presenta ardor, enrojecimiento o descamación, se deben suspender temporalmente los ácidos, retinoides y otros activos potencialmente irritantes.
Sudor, roce y brotes de acné
El sudor por sí solo no produce acné. El inconveniente aparece cuando se mezcla con sebo, suciedad, restos de protector solar y fricción. Gorras, vinchas, cascos, mochilas o prendas ajustadas pueden retener calor y humedad, provocando irritación y acné mecánico.
Después de correr se recomienda cambiar rápidamente la ropa húmeda, limpiar los accesorios deportivos y retirar la transpiración mediante suaves presiones, sin frotar la piel.
El apoyo domiciliario es fundamental
Por la mañana, la rutina debe incluir higiene suave, antioxidante, hidratación adecuada al biotipo y protector solar de amplio espectro FPS 50+, resistente al agua y a la transpiración. La protección debe acompañarse con gorra, anteojos y ropa adecuada.
En entrenamientos prolongados, el protector se debe reaplicar cada dos horas o después de una transpiración intensa. Esta reaplicación tiene que planificarse con la misma importancia que la hidratación corporal.
Después de correr, se deben retirar el sudor, el protector y la suciedad, para luego aplicar un producto hidratante y reparador. Por la noche pueden utilizarse renovadores, despigmentantes o reguladores de la oleosidad en días pautados, alternándolos con noches de descanso cosmético.
La piel del runner necesita una estrategia integral. No alcanza con tratar una mancha o colocar una crema: es necesario preparar la piel, protegerla durante el entrenamiento y favorecer su recuperación.
Porque correr fortalece el cuerpo, pero proteger la piel también forma parte de llegar a la meta.

Gabriela Biagio