Por qué entender la piel como un ecosistema vivo marca el inicio de una nueva era en la estética profesional.
Cada vez es más frecuente recibir en cabina pieles que responden con sensibilidad, enrojecimiento o deshidratación persistente ante los tratamientos más habituales. Lejos de tratarse de una falta de calidad en los productos, la respuesta suele estar en una barrera alterada y un ecosistema desequilibrado.
En la edición de verano de la revista Vida Estética, la especialista Maribel Morato, fundadora de Estética Maribel Morato, analiza el papel determinante que juega el microbioma en el éxito de cualquier protocolo. A través de su experiencia, explica cómo el conjunto de microorganismos beneficiosos que habita la piel no solo actúa como un escudo protector, sino que sostiene la capacidad del tejido para responder adecuadamente a los activos estéticos.
“Entender la piel como un ecosistema vivo cambia completamente la forma de trabajar en cabina: dejamos de agredir para empezar a respetar y equilibrar”, destaca Maribel Morato.
Desde los factores cotidianos que rompen esta armonía —como el exceso de exfoliación o la sobrecarga de activos— hasta las manifestaciones más claras en el diagnóstico facial, el artículo desgrana las claves para identificar una piel reactiva y redirigir el enfoque en cabina. La propuesta pasa por priorizar la calma, incorporar ingredientes pre, pro y postbióticos, y entender que la verdadera eficacia no nace de la agresividad, sino de la restauración biológica.
Descubre todas las pautas para perfeccionar tus diagnósticos, evitar los errores más comunes y aplicar un enfoque verdaderamente respetuoso y personalizado.

Maribel Morato
Lee el artículo completo de la edición de verano de Vida Estética & Spa