Desde corregir los signos visibles de la edad hasta actuar sobre los mecanismos celulares que intervienen en el envejecimiento: la cosmética funcional apuesta por una piel que no solo parezca más joven, sino que conserve mejor sus funciones
Durante años, la cosmética antiedad se ha centrado en combatir los signos visibles del envejecimiento: arrugas, flacidez, deshidratación y pérdida de luminosidad. Hoy, la investigación cosmética avanza hacia un nuevo paradigma: comprender qué ocurre dentro de las células cutáneas con el paso del tiempo y desarrollar fórmulas que ayuden a preservar sus funciones.
Ahora se apuesta por la cosmética funcional y la longevidad de la piel, una corriente que busca ir más allá de la corrección estética para trabajar sobre procesos relacionados con la energía celular, la comunicación entre ellas, la protección frente al estrés oxidativo y el mantenimiento de la barrera cutánea.
Cosmeceutical Center ha sido uno de los pioneros de esta corriente en nuestro país. Desde 2012 trabajan con una filosofía basada en la recuperación molecular inteligente, combinando activos y prescripciones cosméticas con el objetivo de abordar diferentes mecanismos implicados en el envejecimiento de la piel.
“Durante décadas la cosmética se centró en corregir lo visible: hidratar, rellenar, tensar. Eso es cosmética correctora. La cosmética funcional va un paso más allá: no se limita a camuflar el resultado del envejecimiento, sino que intenta reactivar los procesos biológicos que la piel ha ido ralentizando con la edad. Las células cutáneas, con el tiempo, pierden energía, cometen más errores al copiar su ADN, producen menos proteínas estructurales y se defienden peor.”, afirma Inmaculada Canterla, directora de Cosmeceutical Center.
Una piel que vuelve a trabajar a su favor
Con la edad, las células cutáneas experimentan cambios que pueden afectar a su actividad metabólica, a la producción de proteínas estructurales y a su capacidad de responder frente a las agresiones externas. La consecuencia es una piel que pierde progresivamente firmeza, elasticidad, hidratación y capacidad de recuperación.
Frente a la cosmética correctora tradicional, que busca mejorar los signos visibles, la cosmética funcional trata de proporcionar a la piel herramientas para mantener sus procesos biológicos en mejores condiciones. No se trata de rejuvenecer una célula de forma permanente ni de modificar su información genética, sino de apoyar los mecanismos fisiológicos que contribuyen a la calidad y la resistencia de la piel.
NAD+, PDRN y péptidos: los activos que protagonizan el cambio
Entre los ingredientes que despiertan un mayor interés en la cosmética avanzada destacan varios compuestos relacionados con la actividad celular y la regeneración cutánea.
- NAD+ y sus precursores: energía para las células. El NAD+ es una coenzima esencial en numerosos procesos metabólicos, incluida la producción de energía celular. Sus niveles y su disponibilidad pueden cambiar con la edad. Por ello, los precursores del NAD+, como el NMN o el NR, se investigan como posibles herramientas para apoyar determinadas funciones celulares. Su eficacia en cosmética tópica depende de la formulación, la penetración y la evidencia disponible para cada ingrediente.
- PDRN y polinucleótidos: una nueva mirada a la regeneración. Los polidesoxirribonucleótidos, conocidos como PDRN, son fragmentos de ADN que se investigan por su posible participación en procesos de reparación y señalización celular. Su interés reside en su potencial para apoyar mecanismos de regeneración tisular. No obstante, es importante distinguir la evidencia obtenida en aplicaciones médicas de la que respalda su uso en cosméticos tópicos.
- Péptidos biomiméticos: Estas pequeñas cadenas de aminoácidos están diseñadas para imitar determinadas señales biológicas. Dependiendo de su estructura y formulación, algunos péptidos cosméticos pueden ayudar a mejorar la apariencia de las arrugas y favorecer procesos relacionados con la matriz extracelular.
- Coenzima Q10: protección frente al estrés oxidativo. Presente de forma natural en el organismo, participa en la producción de energía mitocondrial y desempeña una función antioxidante. Su incorporación a formulaciones cosméticas busca contribuir a proteger la piel frente al daño oxidativo.
- Ectoína: protección frente a las agresiones externas. Este compuesto destaca por sus propiedades osmoprotectoras, que ayudan a proteger las estructuras celulares frente a condiciones ambientales adversas. En cosmética se utiliza para favorecer la hidratación y el mantenimiento de la barrera cutánea.
A estos ingredientes se suman otros, como el péptido de cobre GHK-Cu, el resveratrol, la espermidina y la urolitina A, que se investigan por su posible relación con la reparación.

Inmaculada Canterla