Human Protocol nace de una pregunta: ¿en qué momento se dejó de vivir para empezar a ejecutar?
La colección reflexiona sobre todas aquellas instrucciones que nadie escribió delante de nosotros, pero que, de alguna manera, todos conocen. Cómo debemos vernos, cómo debemos sentirnos, qué debemos desear y cuándo resulta aceptable mostrar quiénes somos. Patrones que se repiten hasta llegar a confundirse con la propia identidad.
Desde esa contradicción surge Human Protocol: una mirada a una sociedad que presume de libertad mientras construye individuos cada vez más parecidos. Más conectados que nunca y, al mismo tiempo, más alejados de sí mismos.
La colección explora el límite entre la persona y el sistema. El cabello se convierte en el lenguaje de esa tensión: estructuras precisas que representan el control, formas que se quiebran para dejar espacio a aquello que no puede programarse.
Porque la imperfección no es un fallo del sistema. Es la prueba de que todavía queda humanidad.
Human Protocol no habla de tecnología. Habla de las personas. De la comodidad de obedecer, del miedo a ser diferentes y del precio que se paga por encajar.
Quizá el protocolo nunca estuvo en las máquinas.
Quizá siempre estuvo dentro de nosotros.
CRÉDITOS
Peluquería · Ángel Simón @angel_sr._
Estilismo · Isa García Martínez
Make up · José Martínez
Fotografía · David Arnal @davidarnalteam