El sector, alarmado por las mezclas y consejos dañinos en redes

El sector, alarmado por las mezclas y consejos dañinos en redes

Publicado 14 ene. 2026 por Anna León Mir

En la edición de octubre-noviembre de Vida Estética & Spa abordamos algunas rutinas virales peligrosas para la piel y la salud. Ahora, hablamos con Amanda López, fundadora de All for Skin, sobre el uso de retinoides y ácidos exfoliantes sin diagnóstico profesional en la edición navideña de nuestra revista. 

¿Cuáles son las mezclas de ingredientes y consejos virales que más te preocupan?

Lo más preocupante es que muchas de las recomendaciones provienen de personas sin formación. Por lo tanto, se normalizan prácticas que pueden comprometer la salud de la piel en redes. Una de las tendencias más alarmantes es la moda de desaconsejar el uso de fotoprotector para “hacer callo solar”. Este es un mensaje totalmente contrario a la evidencia científica y especialmente peligroso: la exposición continuada sin fotoprotección aumenta el riesgo de cáncer de piel y acelera de manera drástica el envejecimiento cutáneo. Aun así, se viraliza entre adolescentes que no cuentan con criterio para filtrar ese contenido. Los jóvenes buscan respuestas rápidas en TikTok o Instagram porque desconocen que las esteticistas somos las profesionales formadas para valorar su piel y guiarles de manera segura. 

En cabina veo casos de menores que usan retinol sin supervisión y exfoliantes adquiridos en grandes superficies. Incluso siguen la misma rutina que su madre, sin comprender que cada piel requiere necesidades distintas. El problema no está en el cosmético en sí, sino en su uso sin diagnóstico profesional. A esto, se suma la presión estética de las redes, donde se idealiza una piel perfecta en personas cuyo cerebro e identidad aún se están formando. Esta combinación -desinformación, acceso libre a activos potentes y modelos irreales- genera irritaciones, brotes, sensibilidad y una frustración enorme. 

Últimamente, el uso inadecuado de retinol o ácidos exfoliantes siguiendo consejos de influencers está generando mucha polémica…

El retinol o los ácidos exfoliantes no son peligrosos por sí mismos. Bien pautados son herramientas extraordinarias. El problema surge cuando se utilizan sin diagnóstico ni supervisión, sobre todo por menores. En consulta, observo barreras cutáneas alteradas, pieles irritadas y casos de acné agravados por mezclar retinoides, AHA, BHA y peelings caseros aplicados sin criterio. En adolescentes, donde el sistema hormonal ya es inestable, los efectos puedes ser todavía más intensos. 

Aparte de esta combinación clásica, existen tendencias virales que me preocupan aún más por su falta total de fundamento cosmético.

¿Por ejemplo?

El menstrual masking que consiste en aplicar sangre menstrual como mascarilla facial bajo la falsa creencia de que contiene células madre o propiedades regeneradoras. No existe ninguna evidencia que lo respalde. Por el contrario, sí provoca riesgos reales de infecciones, irritaciones y dermatitis. 

La rutina del cavernícola propone no usar nada -ni cosmética ni agua- basándose en la idea de que la piel se regula sola. Esta tendencia puede alterar la microbiota, aumentar la acumulación de suciedad y favorecer infecciones o brotes de acné. 

Otro reto contraindicado es el sun tattoo. Consiste en aplicar protector solar en formas decorativas y dejar que el resto de la piel se queme para crear un dibujo. Se trata de una práctica extremadamente peligrosa que aumenta el riesgo de quemaduras, manchas, fotoenvejecimiento y cáncer de piel. 

Hablemos de acné cosmético. ¿A qué se debe y cuáles son las principales mezclas y aplicaciones cosméticas evitables? 

El acné cosmético es uno de los problemas más frecuentes en cabina, aunque se puede evitar. Suele aparecer en las siguientes circunstancias:

  • Cuando se mezclan activos potentes sin criterio.
  • Se sigue una rutina copiada de redes sociales.
  • Se utilizan productos que no se ajustan al tipo de piel.
  • En adolescentes también influye la ausencia de hábitos de cuidado y la tendencia a usar productos no diseñados para ellos. Eso altera la barrera cutánea y genera sensibilidad, inflamación y brotes. 

Las combinaciones que más problemas generan son el uso simultáneo de retinoides y ácidos exfoliantes, la aplicación de múltiples capas sin respetar tiempos de absorción y los peelings caseros adquiridos online. Los brotes suelen empeorar si no se realizan las limpiezas suficientes o se van a la cama con maquillaje o protector solar.

Amanda López. 

¿Cómo lo tratamos?

El primer paso, es una evaluación adecuada. La piel necesita ser observada, tocada y comprendida. Esto no puede hacerlo una pantalla o un algoritmo. A partir de ahí, casi siempre es necesario simplificar la rutina:

  •  Limpiar de forma suave, pero eficaz.
  • Hidratar con texturas equilibradas.
  • Elegir un fotoprotector ligero.
  • Introducir los activos de manera progresiva, según las necesidades reales de la piel. 

En el ámbito de la educación cosmética, las familias desempeñan un papel fundamental. En mi opinión, deberían supervisar el uso de exfoliantes y retinoides, evitar compras impulsivas y acudir a una esteticista especializada. La piel joven necesita equilibrio, no agresividad. 

El acné cosmético no se resuelve acumulando productos, sino recuperando criterio. Las redes inspiran, pero no prescriben. La IA orienta, pero no diagnostica. El acompañamiento profesional de la esteticista es lo que realmente marca la diferencia.

Como esteticistas, ¿qué podéis hacer al respecto?

Tenemos un papel clave en la educación cosmética actual. Los menores reciben gran parte de su información a través de contenidos virales, sin base profesional. Por eso, es fundamental ocupar también esos espacios con mensajes claros, rigurosos y accesibles. A través de las redes sociales podemos desmontar mitos y explicar por qué ciertos consejos no son adecuados para pieles jóvenes, ofreciéndoles alternativas reales y seguras. 

La estética es un ámbito preventivo que protege la salud cutánea. Cuanto más visible sea nuestro papel, más fácil será que la población acuda a nosotras antes de recurrir a tendencias sin fundamento. Actualmente, estoy trabajando en un proyecto que presentaré a gremios y asociaciones de esteticistas. Un proyecto que nos permita ofrecer charlas sobre cuidado de la piel, los cambios en la preadolescencia y la figura de la esteticista en colegios e institutos.

Cuando combinamos presencia en redes con una comunicación cercana en consulta, nos pueden reconocer como un referente fiable. Esa confianza es básica para proteger la piel y los hábitos cosméticos de las nuevas generaciones.

Lee este y otros artículos en Vida Estética & Spa edición diciembre 2025 y enero 2026.

 

Anna León Mir

Anna León Mir

Publicado 14º ene. 2026

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