El daño de la piel masculina que no se ve en el espejo: un estudio analiza qué ocurre con su barrera cutánea

El daño de la piel masculina que no se ve en el espejo: un estudio analiza qué ocurre con su barrera cutánea

Publicado 28 sep. 2026 por Oscar Martínez

Un ensayo clínico realizado en 15 hombres con fotoenvejecimiento leve-moderado registró, tras 12 semanas de uso de una rutina completa de Qwadrum, cambios en parámetros como la pérdida transepidérmica de agua, la hidratación, el eritema y la pigmentación

Madrid, septiembre de 2026.- Algunos cambios en la piel pueden producirse antes de que sean claramente perceptibles frente al espejo. La hidratación, la función de la barrera cutánea, el eritema o la pigmentación son algunos de los parámetros que permiten conocer mejor el estado de la piel más allá de los signos visibles del envejecimiento.

Un ensayo clínico realizado por el Departamento de Dermatología del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga ha evaluado durante 12 semanas la eficacia y tolerabilidad de una rutina completa de Qwadrum en 15 hombres de entre 30 y 65 años con fotoenvejecimiento leve-moderado.

El estudio combinó la valoración dermatológica con mediciones instrumentales mediante sondas multiparamétricas para analizar, entre otros parámetros, hidratación, pérdida transepidérmica de agua, pH, eritema, pigmentación y temperatura cutánea.

La función barrera, más allá de lo que muestra el espejo

Uno de los parámetros analizados fue la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), un indicador utilizado para evaluar la función de la barrera cutánea.

Según los resultados recogidos en el estudio, el valor medio pasó de 17,46 g/m²/h al inicio a 9,78 g/m²/h después de 12 semanas. De acuerdo con los rangos de referencia incluidos en el propio ensayo, el valor inicial correspondía a una barrera cutánea alterada, mientras que el registrado al finalizar el seguimiento se situaba en el rango considerado de barrera cutánea muy buena.

La hidratación también experimentó una variación durante el periodo de estudio, pasando de 35,86 a 49,63. La lectura conjunta de ambos parámetros permite observar una evolución favorable de la capacidad de la piel para mantener su contenido de agua.

“Durante años hemos hablado de la cosmética masculina principalmente desde el punto de vista de los signos visibles del envejecimiento. Este estudio nos permite dar un paso más: demostrar mediante mediciones instrumentales que una piel que se ve mejor también puede presentar mejoras objetivas en parámetros relacionados con su hidratación y su función barrera”, explica Èlia Torroella, investigadora científica, farmacéutica y cofundadora de Qwadrum.

Del aspecto visible a los parámetros medibles

El ensayo también analizó otros indicadores relacionados con el estado de la piel. El valor medio de eritema pasó de 416,93 a 377,93, mientras que la melanina descendió de 173,57 a 160,22 después de 12 semanas.

Según los rangos empleados en el estudio, el eritema evolucionó de un nivel moderado a uno considerado normal, mientras que la pigmentación pasó de valores considerados elevados a valores correspondientes a una pigmentación leve.

También se registró una evolución del pH superficial, con un ligero aumento respecto al valor basal, así como una disminución de la producción sebácea y de los ácidos grasos superficiales. La temperatura cutánea permaneció estable durante el seguimiento y, según las conclusiones del ensayo, no se observaron cambios asociados a inflamación o irritación.

“Para nosotros era importante que la eficacia de Qwadrum no se quedara únicamente en una percepción subjetiva. Los resultados visibles son importantes, pero también lo es poder observar qué está ocurriendo en la piel a través de parámetros objetivos”, señala Torroella.

Estos datos permiten ampliar la mirada sobre el envejecimiento cutáneo masculino, que tradicionalmente se ha asociado sobre todo a signos como las arrugas o la pérdida de firmeza. Otros parámetros, como la hidratación, la función barrera o la pigmentación, pueden aportar información adicional sobre el estado de la piel.

Los cambios visibles también fueron evaluados

Junto a las mediciones instrumentales, el estudio incluyó valoraciones realizadas por dermatólogos sobre diferentes signos de fotoenvejecimiento.

A las 12 semanas se registró una evolución favorable en las puntuaciones asociadas a arrugas, textura, sequedad y tamaño de los poros en el área facial. En la zona periocular, las evaluaciones también reflejaron cambios en bolsas, ojeras y arrugas.

De esta manera, los resultados recogidos en el ensayo combinan dos aproximaciones: por un lado, la observación clínica de los signos visibles y, por otro, la medición instrumental de distintos parámetros relacionados con el estado de la piel.

Una visión más amplia del cuidado de la piel masculina

La evolución de la cosmética masculina también ha ampliado el foco desde la corrección de los signos visibles hacia otros aspectos relacionados con la calidad de la piel.

La hidratación, la función barrera, la pigmentación, el eritema o el equilibrio de la superficie cutánea son parámetros que pueden contribuir a una valoración más completa del estado de la piel y de su respuesta a una rutina cosmética.

En este contexto, la medición instrumental permite complementar la percepción visual y la valoración clínica con datos objetivos. No sustituye a la evaluación dermatológica, pero puede aportar información adicional sobre cambios que no siempre resultan evidentes a simple vista.

Para Qwadrum, esta perspectiva forma parte de un planteamiento basado en la formulación, la investigación y la medición de resultados. “La piel del hombre tiene unas características y unas necesidades concretas, y por eso creemos que el cuidado debe plantearse desde el conocimiento de esas particularidades. Poder medir cómo evoluciona la piel nos permite hablar de eficacia desde una perspectiva mucho más completa”, apunta Torroella.

Tras las 12 semanas de seguimiento, el ensayo registró en los 15 participantes una evolución favorable de diferentes parámetros instrumentales y de los signos visibles de fotoenvejecimiento evaluados por los dermatólogos.

Los resultados sitúan así el foco en una cuestión que va más allá de lo que refleja el espejo: el estado de la piel también puede analizarse a través de parámetros medibles, desde su capacidad para retener agua hasta cambios en la pigmentación, el eritema o determinados signos de fotoenvejecimiento.

Elia Torroella

 

Oscar Martínez

Oscar Martínez

Publicado 28º sep. 2026

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