Los expertos recomiendan evitar la automedicación, consultar con un profesional sanitario y seguir las recomendaciones basadas en la evidencia científica antes de iniciar cualquier tipo de suplementación
Aunque la vitamina D participa en procesos relacionados con el funcionamiento de la piel, síntomas como la sequedad cutánea o la caída del cabello pueden deberse a múltiples causas y no siempre indican un déficit
La cantidad de melanina influye en la capacidad de sintetizar vitamina D, pero tener la piel más oscura no implica necesariamente presentar niveles insuficientes
La vitamina D se ha convertido en una de las vitaminas más populares en los últimos tiempos. A sus conocidas propiedades en el cuidado de la salud ósea y muscular (al facilitar la absorción de calcio1) se han sumado nuevos atributos, basados en publicaciones en redes sociales y páginas web, que la relacionan con la pigmentación de la piel, la aparición de sequedad cutánea, la caída del cabello o incluso diferentes enfermedades dermatológicas. Sin embargo, no toda la información está respaldada por la evidencia científica.
"La vitamina D desempeña funciones importantes en diferentes tejidos del organismo, incluida la piel, pero es frecuente simplificar en exceso su papel y atribuirle a su déficit problemas que pueden tener un origen muy distinto", explica la Dra. Begoña Ortiz Santodomingo, directora del Área Científica de Farmasierra. "Por ello, es importante que la información esté respaldada en la evidencia científica disponible, evitar conclusiones generalizadas y seguir solo las recomendaciones de los profesionales sanitarios".
La pigmentación de la piel no determina el déficit de vitamina D
Uno de los aspectos que más dudas genera es la relación entre la vitamina D y el color de la piel. La síntesis de esta vitamina se produce principalmente cuando la piel se expone a la radiación ultravioleta2. Sin embargo, la melanina, responsable de la pigmentación cutánea, absorbe parte de la radiación UVB necesaria para la síntesis de vitamina D. Como consecuencia, las personas con fototipos más oscuros presentan una menor eficiencia en la síntesis cutánea de vitamina D tras la exposición a radiación UVB2.
No obstante, la especialista recuerda que este factor, por sí solo, no determina los niveles de vitamina D de una persona. "El riesgo de presentar un déficit depende de múltiples factores, como la edad, el tiempo de exposición solar, la estación del año, determinados hábitos de vida o algunas enfermedades. El color de la piel es solo uno de ellos", señala la Dra. Ortiz.
La piel seca o la caída del cabello no necesariamente indican falta de vitamina D
Aunque algunos estudios han encontrado asociaciones entre niveles bajos de vitamina D y determinadas alteraciones dermatológicas, como la piel seca o la caída del cabello, la evidencia científica disponible no permite considerar estos síntomas como signos específicos de una deficiencia3. De hecho, la piel seca puede estar relacionada con el envejecimiento, las condiciones ambientales, enfermedades cutáneas o determinados tratamientos4. Del mismo modo, la caída del cabello suele responder a múltiples causas, entre ellas factores hormonales, genéticos, nutricionales o situaciones de estrés5.
"Ante cualquiera de estos síntomas, no debe asumirse automáticamente que existe un déficit de vitamina D. Lo adecuado es realizar una valoración clínica completa antes de iniciar cualquier tratamiento o suplementación", insiste la especialista.
¿Puede ayudar la vitamina D en enfermedades como la psoriasis?
La vitamina D también participa en mecanismos relacionados con la renovación de las células de la piel y la respuesta inmunitaria. De hecho, algunos derivados de la vitamina D forman parte del tratamiento tópico de determinadas patologías, como la psoriasis6. Sin embargo, esto no significa que tomar suplementos de vitamina D constituya un tratamiento para cualquier enfermedad cutánea ni que su administración beneficie a todas las personas con este tipo de patologías. "La suplementación únicamente debe plantearse cuando exista una indicación clínica o un déficit confirmado. Más vitamina D no significa necesariamente una piel más sana", afirma la Dra. Ortiz.
Mantener unos niveles adecuados sigue siendo la mejor estrategia
La especialista recuerda que la principal fuente de vitamina D continúa siendo la síntesis cutánea tras una exposición solar prudente7. A ello se suma una alimentación equilibrada que incluya alimentos como pescado azul, huevos o productos enriquecidos7.
En determinados grupos de población, como personas mayores, quienes presentan escasa exposición solar, pacientes con algunas enfermedades crónicas o personas con factores de riesgo para desarrollar hipovitaminosis D, puede ser necesario valorar la suplementación, siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario7.
"La vitamina D es esencial para numerosas funciones del organismo, pero no debemos convertirla en la respuesta automática a cualquier problema de la piel. Un diagnóstico adecuado sigue siendo la mejor herramienta para identificar la causa de los síntomas y establecer el tratamiento más apropiado", concluye la Dra. Begoña Ortiz Santodomingo.