“Si existen trastornos de hiperpigmentación, el verano no es el momento para bajar la guardia”: Héctor Núñez – Cosmetocrítico comparte 8 claves clínicas para prevenir su empeoramiento estival

“Si existen trastornos de hiperpigmentación, el verano no es el momento para bajar la guardia”: Héctor Núñez – Cosmetocrítico comparte 8 claves clínicas para prevenir su empeoramiento estival

Publicado 09 jul. 2026 por Oscar Martínez

Del papel de la radiación UVA y la luz visible hasta el uso estratégico de activos antioxidantes o la continuidad de retinoides, el farmacéutico Héctor Núñez analiza los principales factores implicados en la exacerbación de las hiperpigmentaciones durante los meses de mayor radiación solar.

Con la llegada del verano, las consultas relacionadas con hiperpigmentación cutánea aumentan de forma significativa. En este contexto, la gestión adecuada de la exposición solar y del uso de activos cosméticos se convierte en un aspecto clave tanto en la prevención de nuevas lesiones como en la evolución de las ya existentes.

“El moreno es, en esencia, una respuesta adaptativa al daño inducido por la radiación ultravioleta. Con o sin fotoprotección, el bronceado implica activación de mecanismos de estrés cutáneo”, explica Héctor Núñez – Cosmetocrítico. “Sin embargo, el problema no es el sol en sí, sino la falta de estrategias adecuadas de fotoprotección integral”.

En este sentido, el experto propone ocho recomendaciones basadas en la evidencia cosmética y dermatológica actual para el manejo de las manchas en periodo estival.

  1. Fotoprotección no solo SPF: relevancia de la protección UVA

Más allá del SPF, el control de la radiación UVA resulta determinante en la prevención de hiperpigmentaciones. “La radiación UVA contribuye a la melanogénesis a través de mecanismos oxidativos e indirectos implicados en la activación de melanocitos”, señala.

Se recomienda valorar no solo el símbolo UVA, sino métricas cuantificables como el PPD. “Idealmente, deben buscarse valores elevados, preferentemente superiores a 40 en contextos de alta exposición”.

  1. Importancia de la luz visible en la hiperpigmentación

La luz visible, especialmente en combinación con UVA, puede potenciar la inducción de pigmentación, particularmente en fototipos altos o pieles con tendencia a melasma.

“Existe una sinergia entre radiación UVA y luz visible que incrementa la activación melanogénica”, apunta el experto. En consecuencia, se recomienda el uso de fotoprotectores con claims específicos frente a luz visible cuando exista predisposición a hiperpigmentación.

  1. Continuidad de retinoides en verano en pieles ya adaptadas

Uno de los mitos más extendidos en la práctica dermocosmética es la suspensión sistemática de retinoides durante el verano. “No existe evidencia de que los retinoides aumenten la fotosensibilidad per se”, afirma.

Sin embargo, su introducción no se recomienda en periodos de alta exposición solar debido al proceso de retinización. En pacientes ya adaptados, su continuidad puede resultar beneficiosa por su acción sobre síntesis de colágeno y vías moduladoras de la melanogénesis.

  1. Antioxidantes tópicos como estrategia de fotoprotección complementaria

El uso de antioxidantes tópicos se posiciona como una estrategia coadyuvante clave. “Permiten neutralizar especies reactivas de oxígeno inducidas por radiación UV y actúan como refuerzo de la fotoprotección convencional”, explica.

Entre los activos más utilizados se incluyen vitamina C, vitamina E y niacinamida, con evidencia en la reducción del estrés oxidativo y la modulación de procesos pigmentarios.

  1. Modulación de exfoliación química durante el periodo estival

Durante los meses de alta radiación, se recomienda reevaluar el uso de exfoliantes intensivos. Ácidos como glicólico o láctico pueden aumentar la susceptibilidad cutánea en determinados perfiles.

Como alternativa, se sugieren activos con mayor tolerancia estacional como polihidroxiácidos (PHAs), gluconolactona, ácido salicílico o derivados como N-acetyl glucosamine.

  1. Fotoprotección oral como complemento, no sustitución

Los denominados “fotoprotectores orales” pueden aportar un soporte antioxidante adicional en determinados casos. Ingredientes como Polypodium leucotomos, carotenoides o vitaminas antioxidantes han mostrado actividad frente al daño inducido por radiación.

No obstante, su uso debe entenderse exclusivamente como coadyuvante: “No sustituyen en ningún caso la fotoprotección tópica”, subraya el experto.

  1. Gestión conductual de la exposición solar

La fotoprotección efectiva no depende únicamente del producto, sino también del comportamiento de exposición. La exposición prolongada, incluso con fotoprotector, no elimina el impacto acumulativo de la radiación.

Se recomienda evitar las horas de máxima irradiación, reaplicar fotoprotector cada dos horas y tras baño o sudoración, y complementar con medidas físicas como fotoprotección textil, gafas y sombreros.

  1. Síntesis de vitamina D y exposición controlada

La síntesis de vitamina D no requiere exposiciones prolongadas. “Superficies corporales como brazos y piernas son suficientes para una síntesis adecuada con exposiciones breves y controladas”, señala.

En condiciones habituales en España, exposiciones cortas en franjas no extremas pueden ser suficientes sin comprometer la salud cutánea.

Conclusión

“El objetivo no es evitar el sol de forma absoluta, sino optimizar la relación con la radiación solar mediante estrategias de fotoprotección integral y uso racional de activos cosméticos”, concluye Héctor Núñez – Cosmetocrítico.

La evidencia actual refuerza un enfoque preventivo basado en la combinación de fotoprotección de amplio espectro, control de la exposición, antioxidantes tópicos y mantenimiento de activos clave en pieles ya tratadas.

Héctor Núñez

 

 

Oscar Martínez

Oscar Martínez

Publicado 09º jul. 2026

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