Cuando la peluquería se convierte en alta costura
La III edición de los Premios Academia de la Moda Española volvió a situar a Madrid en el centro de la creatividad nacional. Entre los looks más comentados de la noche destacó el de Carmen Farala, que sorprendió con un vestido elaborado íntegramente a partir de extensiones capilares y coloración profesional de Redken, una propuesta que difuminó los límites entre peluquería, moda y alta costura.
Detrás de esta creación está Juandiegoteo, hair designer, embajador de Redken y fundador de JUANDIEGOTEO HAIR SALON, quien asumió uno de los retos más ambiciosos de su carrera: convertir el cabello en el material principal de una pieza de diseño concebida como una auténtica obra de arte.

Un degradado técnico de alta precisión
El proyecto nació a partir de una idea de Carmen Farala que exigía algo más que un trabajo de color. Juandiegoteo entendió desde el inicio que no se trataba de un servicio convencional, sino de una creación artística en toda regla.
El principal desafío fue construir un degradado perfecto entre el platino y el negro, logrando una transición fluida, natural y coherente con el movimiento del “vestido”. Todo ello respetando la integridad de la fibra capilar y manteniendo su brillo y resistencia.
“Cuando Carmen me propuso este proyecto supe que no era un trabajo cualquiera. Era un reto completamente diferente, donde la peluquería dejaba de ser un complemento para convertirse en alta costura”, explica Juandiegoteo.

El proceso se completó en menos de 24 horas, lo que exigió una ejecución extremadamente precisa en cada fase del trabajo.
Para ello se utilizaron productos profesionales de Redken, incluyendo el tratamiento Protein Gloss, el sistema Acidic Bonding Concentrate (ABC) para fortalecer la fibra capilar, y la coloración Shades EQ, clave para lograr una transición limpia entre tonos sin perder naturalidad ni brillo.
Un vestido terminado ante las cámaras
Uno de los momentos más impactantes del proyecto tuvo lugar en el photocall de los premios. Justo antes de que Carmen Farala posara ante los medios, el equipo realizó los últimos ajustes del vestido directamente sobre la artista.
Cada extensión había sido previamente tratada y coloreada de forma individual, y fue colocada en el momento final para ajustar la caída, el movimiento y la armonía del conjunto. El resultado convirtió el photocall en una extensión del atelier, donde la pieza terminó de tomar forma ante fotógrafos e invitados.
La peluquería como disciplina artística
Para Juandiegoteo, este proyecto va más allá de la técnica: es una declaración de intenciones sobre el papel creativo de la peluquería contemporánea.
“La peluquería no es solo técnica: es una disciplina artística capaz de transformar el cabello en una obra de arte”, afirma.
Esta colaboración demuestra que el cabello puede convertirse en un lenguaje creativo propio, capaz de dialogar con la alta costura desde la precisión técnica, la artesanía y la sensibilidad artística.
