¿Se puede operar la migraña? El papel de la cirugía periférica en pacientes seleccionados

¿Se puede operar la migraña? El papel de la cirugía periférica en pacientes seleccionados

Publicado 08 sep. 2026 por Oscar Martínez

El Dr. Alessandro Thione, especialista en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética, explica cuándo la migraña puede presentar un componente periférico susceptible de tratamiento quirúrgico

La migraña es una enfermedad neurológica compleja cuyo abordaje corresponde fundamentalmente al ámbito de la Neurología. Sin embargo, en determinados pacientes, especialmente aquellos con migraña crónica o refractaria, puede coexistir un componente periférico asociado a la irritación o compresión de determinados nervios craneofaciales, susceptible de ser identificado y, en casos seleccionados, tratado mediante cirugía.

El Dr. Alessandro Thione, especialista en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética con experiencia en microcirugía y cirugía de nervio periférico, señala que la clave no está en plantear una cirugía para la migraña de forma generalizada, sino en determinar previamente si existe un sustrato anatómico concreto sobre el que intervenir.

«Aquí lo más importante es seleccionar correctamente al paciente. Claramente, no todos los pacientes con migraña son candidatos a cirugía. Primero tiene que existir un diagnóstico realizado por un especialista y después tenemos que identificar si existe un punto de compresión nerviosa sobre el que realmente podamos actuar», explica Thione.

Cuando existe un componente periférico

En determinados pacientes pueden identificarse zonas anatómicas en las que un nervio periférico de la región craneofacial se encuentra sometido a irritación o compresión por estructuras adyacentes, como músculos, fascias, vasos sanguíneos o tejido cicatricial.

En función de la distribución clínica del dolor, pueden estar implicados diferentes nervios periféricos, entre ellos el supraorbitario, el occipital mayor o ramas nerviosas de la región temporal.

Para el profesional sanitario, la identificación de estos puntos anatómicos tiene especial relevancia, ya que permite diferenciar al paciente con una posible diana periférica de aquel cuya sintomatología no presenta un componente susceptible de abordaje quirúrgico.

La historia clínica, la exploración física y la correlación entre la localización del dolor y determinadas estructuras anatómicas adquieren, por tanto, un papel fundamental en el proceso de selección.

Las infiltraciones como herramienta de valoración

La respuesta previa a determinados tratamientos puede aportar información adicional a la hora de valorar la participación de un nervio periférico.

Una mejoría clínicamente significativa tras infiltraciones anestésicas en una determinada zona puede contribuir a identificar una posible estructura implicada. Del mismo modo, la respuesta a tratamientos con toxina botulínica puede proporcionar información relevante dentro del proceso diagnóstico y terapéutico.

No obstante, estos resultados deben interpretarse dentro del contexto clínico global y no constituyen, por sí solos, una indicación quirúrgica.

En este sentido, el objetivo es establecer una correlación suficientemente sólida entre fenotipo clínico, localización anatómica, respuesta terapéutica y posible punto de compresión nerviosa.

Una cirugía periférica, no una intervención sobre el cerebro

Uno de los conceptos que conviene aclarar al hablar de cirugía de la migraña es que este tipo de procedimiento no implica intervenir sobre el cerebro ni acceder al contenido intracraneal.

La actuación se centra en los nervios periféricos identificados como potencialmente implicados y en las estructuras anatómicas que pueden estar ejerciendo presión o generando irritación sobre ellos.

Desde la perspectiva de la Cirugía Plástica Reconstructiva, la experiencia en microcirugía y cirugía de nervio periférico permite trabajar sobre estructuras anatómicas de pequeño calibre con el objetivo de realizar una descompresión selectiva.

«Lo que hacemos con la microcirugía es trabajar sobre estructuras muy pequeñas. Si hemos identificado correctamente el nervio y el punto donde está siendo comprimido, podemos actuar sobre esa zona para intentar reducir ese estímulo periférico que participa en las crisis», explica Alessandro Thione.

La intervención suele realizarse de forma ambulatoria y su duración puede situarse aproximadamente entre una y dos horas, aunque dependerá de la cantidad de puntos a tratar y de su localización anatómica.

¿Qué perfil de paciente puede plantearse?

La selección del paciente constituye probablemente uno de los aspectos más importantes de este abordaje.

La presencia de migraña frecuente o crónica no implica por sí misma una indicación quirúrgica. Antes de considerar la intervención debe existir un diagnóstico neurológico adecuado y una valoración individualizada de la evolución de la enfermedad, la respuesta a los tratamientos realizados, la tolerancia o los efectos adversos de la medicación y, especialmente, la existencia de una posible diana anatómica periférica.

«No podemos plantear esta cirugía como primera opción ni como una operación para cualquier paciente con migraña. Estamos hablando fundamentalmente de pacientes crónicos o refractarios, que ya han sido estudiados y tratados y en los que podemos identificar un componente periférico sobre el que actuar».

Para el especialista en Medicina Estética o Cirugía Plástica, este punto resulta especialmente relevante: la indicación no debe basarse exclusivamente en la sintomatología referida por el paciente, sino en una selección clínica y anatómica rigurosa.

¿Qué resultados pueden esperarse?

Los estudios publicados sobre cirugía de descompresión de nervios periféricos en determinados pacientes con migraña han descrito reducciones en la frecuencia, intensidad y duración de las crisis, con tasas de respuesta que en algunas series superan el 70 %.

Sin embargo, estos resultados no deben interpretarse como una garantía de curación ni de desaparición completa de la migraña. Existe un grupo de pacientes que puede presentar una respuesta limitada o no responder al procedimiento.

Por ello, la comunicación de expectativas y el consentimiento informado adquieren una importancia especial. La cirugía debe plantearse como una opción terapéutica para un perfil muy concreto de paciente, no como sustituto general del tratamiento neurológico.

El valor de la microcirugía dentro de la Cirugía Plástica

La participación de un cirujano plástico en este tipo de procedimientos puede resultar inicialmente llamativa si se asocia la especialidad exclusivamente con la cirugía estética.

Sin embargo, la Cirugía Plástica comprende también áreas como la Cirugía Reconstructiva, la Microcirugía y la Cirugía de Nervio Periférico, en las que el conocimiento anatómico y la capacidad para trabajar sobre estructuras vasculares y nerviosas de pequeño calibre son elementos esenciales.

La experiencia del Dr. Alessandro Thione en microcirugía, cirugía reconstructiva y cirugía de la mano se enmarca precisamente en esta vertiente funcional de la especialidad, en la que la preservación, reparación o recuperación de estructuras anatómicas constituye uno de los objetivos principales.

En el contexto de la migraña, este conocimiento permite abordar determinados nervios periféricos cuando previamente se ha establecido que existe una posible zona anatómica de compresión susceptible de tratamiento.

Un abordaje multidisciplinar

La cirugía no sustituye al diagnóstico ni al tratamiento neurológico. Al contrario, la adecuada coordinación entre especialistas resulta fundamental para determinar qué pacientes pueden beneficiarse de una estrategia quirúrgica.

«El abordaje multidisciplinar es básico. El neurólogo tiene que hacer su trabajo, diagnosticar correctamente y tratar la migraña, y nosotros tenemos que hacer el nuestro. Si unimos los conocimientos de diferentes especialistas podemos seleccionar mucho mejor qué paciente puede beneficiarse realmente de una cirugía y cuál no».

Para los profesionales de Medicina Estética y Cirugía Plástica, esta perspectiva resulta especialmente interesante porque sitúa la anatomía funcional, la valoración clínica y la selección del paciente en el centro de la indicación.

Una opción para pacientes muy seleccionados

La cirugía de la migraña no debe entenderse como una alternativa general al tratamiento farmacológico o neurológico. Su posible utilidad se concentra en pacientes cuidadosamente seleccionados, habitualmente con enfermedad crónica o refractaria, en los que se ha identificado un componente periférico y una diana anatómica susceptible de descompresión.

En estos casos, la colaboración entre Neurología y Cirugía Plástica Reconstructiva puede abrir una vía terapéutica complementaria basada en un principio quirúrgico concreto: identificar el nervio implicado y actuar sobre el punto periférico en el que existe una posible compresión o irritación.

El reto, tanto para el clínico como para el cirujano, continúa siendo el mismo: seleccionar correctamente al paciente y establecer unas expectativas realistas sobre los resultados.

Dr. Alessandro Thione

 

 

Oscar Martínez

Oscar Martínez

Publicado 08º sep. 2026

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