Más allá del ácido hialurónico: tres activos que merecen más protagonismo

Más allá del ácido hialurónico: tres activos que merecen más protagonismo

Publicado 17 ago. 2026 por Oscar Martínez

El farmacéutico Héctor Núñez, Cosmetocrítico, analiza qué aporta realmente el ácido hialurónico aplicado sobre la piel y pone el foco en tres ingredientes que pueden ofrecer interesantes beneficios hidratantes y de cuidado de la función barrera.

Pocas moléculas han alcanzado tanta popularidad en cosmética como el ácido hialurónico. Su asociación con la hidratación, la piel jugosa y la prevención de los signos del envejecimiento lo ha convertido en uno de los activos más reconocibles tanto para el consumidor como para los profesionales de la estética.

Sin embargo, conocer en profundidad cómo funciona y qué podemos esperar realmente de su aplicación tópica resulta fundamental a la hora de recomendar un cosmético.

Héctor Núñez, conocido como Cosmetocrítico, pone precisamente el foco en esta cuestión. Según explica, el hecho de que la piel contenga ácido hialurónico no significa que la aplicación de una crema o sérum con este ingrediente vaya a reponer directamente el ácido hialurónico cutáneo y, por tanto, corregir las arrugas como lo haría un procedimiento de medicina estética.

Su principal interés en cosmética tópica se encuentra en su capacidad para mejorar la hidratación y contribuir al mantenimiento de la función barrera de la piel.

¿Qué hace realmente el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico puede contribuir a mejorar el estado de la piel mediante diferentes mecanismos relacionados con la hidratación y la función barrera.

Como explica Héctor Núñez, su comportamiento depende, entre otros factores, de su peso molecular. No todos los ácidos hialurónicos presentes en un cosmético actúan exactamente de la misma manera.

Las formas de alto peso molecular tienden a permanecer principalmente en la superficie cutánea, donde pueden formar una película que ayuda a reducir la evaporación del agua y, por tanto, la pérdida transepidérmica de agua.

Las fracciones de menor peso molecular presentan un comportamiento diferente y pueden interactuar con las capas más superficiales de la piel.

Por ello, para un profesional de la estética no debería ser suficiente con identificar que un producto “lleva ácido hialurónico”. También resulta interesante valorar qué tipo de ácido hialurónico incorpora, en qué concentración, dentro de qué vehículo y acompañado de qué otros activos.

Pero el ácido hialurónico no es la única herramienta disponible para trabajar la hidratación.

Como señala Núñez, existen otros ingredientes con una larga trayectoria cosmética que pueden ofrecer resultados muy interesantes y que, pese a ello, reciben mucha menos atención.

Glicerina: el clásico que sigue funcionando

Si existe un ingrediente que ejemplifica la diferencia entre popularidad y eficacia es la glicerina.

Presente en una gran cantidad de formulaciones cosméticas, es uno de los humectantes más conocidos y estudiados. Su capacidad para atraer y retener agua contribuye a mejorar la hidratación, la elasticidad y el confort de la piel.

Héctor Núñez destaca precisamente la glicerina como una de las moléculas más infravaloradas de la cosmética.

Su interés no se limita a proporcionar una sensación inmediata de hidratación. También puede contribuir a reducir la pérdida de agua y favorecer la recuperación de la función barrera.

Además, presenta una gran versatilidad formulativa y puede encontrarse tanto en productos destinados a pieles secas o deshidratadas como en formulaciones dirigidas a pieles sensibles o con alteraciones de la barrera cutánea.

Para el profesional, esto se traduce en una conclusión sencilla: un ingrediente no necesita ser una tendencia para ser eficaz.

La glicerina puede desempeñar un papel fundamental en una estrategia cosmética de hidratación y, dependiendo de la formulación, ofrecer resultados comparables a otros activos mucho más mediáticos.

Ácido poliglutámico: un activo con gran potencial hidratante

Otro ingrediente que merece mayor protagonismo es el ácido poliglutámico (PGA).

Aunque todavía es menos conocido por el consumidor, ha despertado interés en cosmética por su capacidad para retener agua y contribuir a mejorar la hidratación de la superficie cutánea.

Héctor Núñez lo considera un activo especialmente interesante por sus propiedades hidratantes y por su potencial para contribuir al mantenimiento de una función barrera saludable.

El ácido poliglutámico puede formar una película sobre la superficie de la piel que ayuda a limitar la pérdida de agua. Algunos estudios comparativos han mostrado una capacidad hidratante relevante frente a otros ingredientes utilizados habitualmente con este objetivo.

No obstante, como ocurre con cualquier activo cosmético, el resultado final dependerá de numerosos factores: concentración, peso molecular, vehículo, estabilidad de la fórmula y combinación con otros ingredientes.

Por ello, más que hablar de un sustituto universal del ácido hialurónico, resulta más adecuado considerar el ácido poliglutámico como otra herramienta interesante dentro del arsenal cosmético profesional.

Puede resultar especialmente atractivo en formulaciones destinadas a pieles deshidratadas, con sensación de tirantez o con necesidades relacionadas con el confort y el mantenimiento de la barrera cutánea.

N-Acetyl Glucosamine: mucho más que hidratación

Si hay un ingrediente que destaca por su versatilidad, ese es la N-Acetyl Glucosamine (NAG).

Héctor Núñez considera que este activo merece una atención especial porque sus posibilidades van más allá de la hidratación.

La N-Acetyl Glucosamine participa en procesos relacionados con la síntesis de componentes presentes en la piel y puede actuar como precursor en la producción de ácido hialurónico cutáneo.

Esto la convierte en un ingrediente especialmente interesante dentro de formulaciones orientadas al cuidado de la piel envejecida o con pérdida de calidad.

Pero sus posibilidades no terminan ahí.

La N-Acetyl Glucosamine también se ha estudiado por su relación con la textura cutánea, la renovación superficial y la apariencia de las manchas, por lo que puede formar parte de estrategias cosméticas dirigidas a mejorar diferentes aspectos de la calidad de la piel.

Esta versatilidad es precisamente uno de los motivos por los que Núñez considera que merece mayor protagonismo en cosmética.

N-Acetyl Glucosamine + niacinamida: una combinación interesante

Dentro de las posibilidades que ofrece la N-Acetyl Glucosamine, destaca especialmente su combinación con niacinamida.

Ambos activos cuentan con un amplio recorrido en cosmética y pueden complementar sus acciones dentro de formulaciones dirigidas a mejorar el aspecto general de la piel.

La niacinamida, además de contribuir al mantenimiento de la función barrera, se utiliza ampliamente en productos destinados a mejorar la apariencia de las irregularidades del tono y otros signos asociados al envejecimiento cutáneo.

La asociación con N-Acetyl Glucosamine resulta especialmente interesante cuando se busca trabajar simultáneamente calidad de la piel, hidratación y apariencia de las alteraciones de pigmentación.

Para el profesional de la estética, conocer estas sinergias permite ir más allá de la recomendación basada únicamente en un ingrediente de moda.

¿Hay un ingrediente mejor que el ácido hialurónico?

La respuesta no debería plantearse en términos absolutos.

Como explica Héctor Núñez, el ácido hialurónico continúa siendo un excelente ingrediente cosmético para mejorar la hidratación y el aspecto de la piel. Sin embargo, no es el único activo capaz de hacerlo ni necesariamente tiene que ser el protagonista de todas las formulaciones.

La glicerina cuenta con una amplia evidencia de uso y destaca por su eficacia como humectante.

El ácido poliglutámico aporta interesantes propiedades relacionadas con la retención de agua y la hidratación superficial.

Y la N-Acetyl Glucosamine ofrece una versatilidad especialmente interesante al combinar su papel en procesos relacionados con el ácido hialurónico con otros beneficios cosméticos relacionados con la textura y la pigmentación.

Por tanto, más que buscar un sustituto del ácido hialurónico, el profesional debería aprender a seleccionar y combinar los activos en función de las necesidades concretas de cada piel.

La importancia de mirar más allá del ingrediente estrella

En estética profesional, la elección de un cosmético no debería depender exclusivamente del ingrediente que aparece destacado en el envase.

El resultado de una formulación está condicionado por múltiples factores: concentración de los activos, vehículo, peso molecular, combinación de ingredientes, estabilidad y características específicas de la piel sobre la que se aplica.

Por eso, conocer activos como la glicerina, el ácido poliglutámico o la N-Acetyl Glucosamine permite ampliar las posibilidades de trabajo y realizar recomendaciones cosméticas más fundamentadas.

Como resume Héctor Núñez – Cosmetocrítico, si el objetivo es conseguir una hidratación inmediata, tanto la glicerina como el ácido hialurónico son excelentes opciones. Pero cuando el objetivo es trabajar de forma más global aspectos como la función barrera, la calidad de la piel, la apariencia de las arrugas o las alteraciones del tono, existen otros ingredientes que merecen ser tenidos en cuenta.

El ácido hialurónico sigue siendo un gran activo, pero no debería ser sinónimo de hidratación.

La cosmética profesional dispone de diferentes ingredientes capaces de actuar sobre la hidratación y la función barrera desde mecanismos complementarios. La glicerina, el ácido poliglutámico y la N-Acetyl Glucosamine son tres ejemplos de activos que, pese a no tener el mismo protagonismo mediático, pueden aportar un importante valor a determinadas formulaciones y protocolos cosméticos.

Para el profesional, la clave está en conocer qué hace realmente cada ingrediente, qué evidencia respalda su uso y en qué tipo de piel o necesidad cosmética puede resultar más adecuado.

Porque en cosmética, más allá del ingrediente de moda, lo verdaderamente importante sigue siendo entender la piel y elegir los activos con criterio.

Héctor Núñez

 

Oscar Martínez

Oscar Martínez

Publicado 17º ago. 2026

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