Durante mucho tiempo el lifting facial se relacionaba a rostros excesivamente tensos y una piel visiblemente estirada. Sin embargo, esa forma de entender esta cirugía ha quedado atrás. Hoy, el objetivo no es eliminar cualquier signo de envejecimiento, sino recuperar una imagen más fresca y descansada, respetando la expresión y la identidad de cada paciente.
"Creo que los pacientes ya no buscan borrar por completo los signos del envejecimiento, sino verse más rejuvenecidos y con mejor aspecto, sin que se note que han pasado por quirófano", explica el cirujano plástico Gustavo Sordo.
Este cambio de mentalidad también se refleja en la consulta. Según el especialista, la demanda de lifting facial mantiene una tendencia claramente ascendente. "Estimamos que, del año pasado a este, el volumen de intervenciones prácticamente se ha duplicado", señala.
Del estiramiento al reposicionamiento
La evolución de las expectativas de los pacientes ha impulsado también un cambio en las técnicas quirúrgicas. En este contexto, el Deep Plane Facelift se ha consolidado como una de las opciones más avanzadas para el rejuvenecimiento facial, ya que actúa sobre las estructuras profundas del rostro en lugar de limitarse a tensar la piel.
"Buscamos siempre el vector más natural para cada paciente. Ese vector es la dirección en la que reposicionamos los tejidos profundos durante el Deep Plane Facelift y debe personalizarse completamente en función de la anatomía y del tipo de envejecimiento de cada persona. Ahí reside la clave de un buen resultado", explica el doctor.
El envejecimiento comienza bajo la piel
Para Gustavo Sordo, el principal cambio de paradigma consiste en comprender que el envejecimiento facial no se produce únicamente en la piel, sino en las estructuras profundas que sostienen el rostro.
Para explicarlo, utiliza una comparación muy gráfica:
"Imagine que una persona con bastantes kilos de más acude a un sastre para que le estreche la chaqueta sin haber adelgazado antes. Esa chaqueta acabará rompiéndose porque no se ha solucionado el problema de fondo. Primero hay que 'adelgazar', es decir, reposicionar los tejidos que se han descolgado, y solo después adaptar la piel con una tensión mínima."
Esta filosofía permite conseguir un rejuvenecimiento mucho más armónico y duradero al actuar directamente sobre el origen del descolgamiento.
Tres pilares del Deep Plane Facelift
Según el especialista, esta técnica permite abordar el envejecimiento facial desde tres aspectos fundamentales.
En primer lugar, reposiciona los tejidos profundos para que sean estas estructuras las que soporten la tensión, evitando que recaiga exclusivamente sobre la piel.
En segundo lugar, permite tratar estructuras del cuello que contribuyen al descolgamiento y al aumento de volumen, como las glándulas submaxilares, que no pueden corregirse mediante un lifting superficial.
Y, por último, incorpora la filosofía de la cirugía de preservación, reduciendo la disección al mínimo necesario para conseguir el resultado deseado y favoreciendo una recuperación más respetuosa con los tejidos.
Rejuvenecer sin cambiar el rostro
Uno de los mayores temores de quienes se plantean un lifting facial sigue siendo obtener un resultado artificial o perder la expresión natural del rostro.
Precisamente por ello, el doctor Sordo insiste en que el éxito de la cirugía pasa por evitar los lifting que actúan únicamente sobre la piel.
"Una vez corregido el descolgamiento en profundidad, que es la verdadera causa del envejecimiento, la piel simplemente se readapta con una tensión mínima. No necesita soportar el peso de los tejidos porque esa función recae sobre las estructuras profundas. De esta forma conseguimos cicatrices prácticamente imperceptibles y un resultado muy natural."
Una nueva filosofía del rejuvenecimiento facial
Más que una evolución técnica, el lifting facial moderno representa un cambio de filosofía. El objetivo ya no es transformar el rostro ni borrar todos los signos del paso del tiempo, sino comprender mejor su anatomía para actuar únicamente sobre las estructuras que realmente lo necesitan.
Una forma de entender el rejuvenecimiento que responde a la demanda creciente de pacientes que buscan verse mejor, conservar su expresión y seguir siendo ellos mismos, simplemente con una imagen más descansada y natural.

Dr. Gustavo Sordo