Jenifer Alonso alza la voz contra el desprestigio físico entre profesionales del sector y reivindica una belleza consciente, alejada de la violencia estética.
La conversación sobre belleza y envejecimiento saludable ha dado un giro preocupante en redes sociales. Cada vez son más visibles los comentarios que utilizan el aspecto físico de otras profesionales de la estética como argumento para cuestionar su experiencia, su trabajo o incluso su capacidad para tener clientas.
Ante esta tendencia, la facialista Jenifer Alonso, defensora desde sus inicios de la belleza consciente, el acompañamiento y la empatía, pone el foco en una contradicción que considera especialmente grave: un sector que habla constantemente de autoestima, belleza natural y envejecimiento saludable no puede convertir una arruga, un surco nasogeniano o una línea de expresión en un argumento para desacreditar a otra mujer.
“¿De verdad vamos a medir la valía de una profesional por tener un surco nasogeniano, arrugas o líneas de expresión? ¿Vamos a cuestionar que tenga clientas por cómo es su rostro?”, plantea Jenifer Alonso.
Para la experta, el problema va mucho más allá de una discusión en redes sociales. Supone normalizar una forma de violencia estética ejercida desde el propio sector, utilizando las inseguridades físicas como herramienta para obtener visibilidad, generar miedo o desacreditar a la competencia.
“Si nosotras mismas empezamos a señalar una arruga o una línea de marioneta como algo que una profesional de la estética debería haberse corregido, después no podemos llenarnos la boca hablando de autoestima, belleza natural o envejecimiento saludable”, afirma.
Alonso reivindica una visión en la que cuidar la piel no signifique borrar del rostro cualquier rastro del paso del tiempo.
“Puedes trabajar tu piel, cuidarla, acompañar su envejecimiento y sacar su mejor versión sin tener que convertir tu rostro en una demostración de que el tiempo no pasa”, defiende.
Y añade una reflexión que considera fundamental para el propio sector:
“Tener signos propios del paso del tiempo no invalida absolutamente a nadie como profesional de la estética. Nuestro sector necesita profesionales que demuestren que una piel cuidada no es una piel sin arrugas.”
La facialista también pone el foco en la responsabilidad de quienes trabajan directamente con la imagen y la autoestima de sus clientes.
“Cuando dejamos que alguien trabaje con nuestra imagen, también le estamos dando acceso a algo muchísimo más delicado: nuestra autoestima. Por eso hay que informarse muy bien sobre en manos de quién nos ponemos.”
Y lanza una reflexión especialmente contundente:
“Hacer de menos a otra mujer por sus condiciones físicas no dice absolutamente nada de su profesionalidad, pero sí dice muchísimo de la tuya y, sobre todo, de la calidad humana con la que ejerces tu profesión.”
Para Jenifer Alonso, el futuro de la estética profesional pasa precisamente por dejar de perseguir rostros perfectos y empezar a defender una belleza más honesta, consciente y humana.
Porque una profesional no debería tener que demostrar su conocimiento mirando cómo ha envejecido su propio rostro, sino demostrando cómo acompaña a sus clientes a sentirse mejor con el suyo.

Jenifer Alonso