Hace 36 años, María Jesús Garvin fundó Estetic Medic Garvin en la preciosa localidad de Lloret de Mar (Cataluña). Desde hace unos años, su hija Julia lleva las riendas del negocio familiar, prolongando el legado de su madre, esteticista y emprendedora: hacer sentir la belleza desde el corazón, donde los resultados se sienten y perduran en el tiempo.
¿Qué te motivó a entrar en el sector de la estética?
Mi madre dedicó la mayor parte de su vida profesional a la estética. Desde niña, viví lo que supone sostener un negocio y entregarte al cuidado de tus clientas: esfuerzo, constancia y una gran responsabilidad.
No fue una elección idealizada, ni romántica. A los 18 años, quise seguir con el legado familiar y poner en práctica esa vocación de acompañar a los demás. Estoy convencida de que el cuidado va más allá de la piel.
¿Quiénes son tus referentes a nivel profesional?
Durante muchos años, mi madre y algunos mentores fueron referentes clave para mí. Hoy día, me inspiran las formas de trabajar -coherentes, respetuosas y responsables hacia el cliente- de algunas profesionales. Creo que conecto mucho con quienes no se ponen límites a la hora de crecer. Avanzar es una responsabilidad.
Actualmente, ¿existe algún tratamiento revolucionario?
Durante años, el sector ha buscado la novedad constante, aunque la diferencia está en cómo se diagnostica, acompaña y respeta la piel y el cuerpo de cada persona.
La tecnología, tanto en estética como en medicina estética, es una gran aliada al servicio de una mirada profesional, experta y personalizada. La revolución es construir una relación con el cliente a largo plazo.
Un cosmético imprescindible en tu rutina diaria.
Por la mañana, me aplico fotoprotector. Además de prevenir la radiación, mantiene la calidad de la piel a largo plazo. Por la noche, prefiero un cosmético transformador, según lo que quiera tratar. Con este producto se repara y cambia la piel, siempre que forme parte de una rutina coherente.
¿Cuáles son los básicos que no pueden faltar en tu neceser?
Mis básicos son un limpiador, un sérum antioxidante y un fotoprotector. Después, suelo añadir un sérum o crema hidratante, el cosmético transformador (en estos momentos, uso un tranexámico contra las manchas) y el contorno de ojos. La clave no está en la cantidad, sino en la formulación y la calidad de los cosméticos.
La educación en estética, ¿qué opinión te merece?
Tanto las academias como las firmas comerciales ofrecen una formación muy buena en conocimientos, tratamientos y tecnologías. Se suele olvidar que trabajamos con personas y, sobre todo, con emociones.
Conozco a muchas profesionales expertas e inseguras cuando se comunican, conectan con el cliente o lideran a sus equipos. Hay que integrar mentalidad, comunicación, venta y liderazgo para construir negocios sotenibles.
¿Qué le espera al sector dentro de una década?
El sector camina hacia una mayor especialización y profesionalización. El cliente es más exigente y busca mucho más que un tratamiento puntual: confianza, acompañamiento y resultados sostenibles.
Los centros que entiendan esta evolución e inviertan en formación, mentalidad empresarial y experiencia dirigida al cliente conseguirán mantenerse y crecer.
Acaba esta frase. Las redes sociales…
Son el mejor canal para ganar visibilidad, generar confianza y atraer al cliente ideal.
Sinceramente, ¿cuál ha sido el mayor desafío al que has plantado cara?
Mantenerme fiel a mis valores y forma de entender la estética y el negocio. Me he visto obligada a tomar decisiones incómodas, pero coherentes con mi visión a largo plazo en más de una ocasión.
Uno de los mayores aprendizajes ha sido decir no cuando toca y liderar desde el respeto hacia mí misma.

¿Y ese momento de felicidad que recuerdas con cariño?
Sin duda, la sonrisa de un cliente y el abrazo de gratitud cuando se siente seguro, acompañado y en casa.
Respecto a tus gustos, ¿cuál es tu libro y película favorita?
Soy una gran lectora y me cuesta elegir un libro en concreto. Quizás me decantaría por El poder del ahora. Una película que me ha marcado es Come, reza, ama.
¿Algún viaje pendiente?
Viajar es mi gran pasión y Asia mi continente. Tengo pendiente viajar a Japón, lo antes posible.
¿Playa o montaña? ¿Dónde te gustaría vivir?
Sin duda, el mar. Me aporta calma, equilibrio y claridad. Por suerte vivo a 50 metros de la playa.
Finalmente, ¿una meta que esperas se haga realidad?
Hemos abierto una nueva línea de negocio que permite seguir creciendo a la empresa. Mi meta es dejar un legado a mi hijo y dar continuidad a una tercera generación, conservando los valores y la esencia de Garvin.