De una mesa en casa a una marca internacional: la historia de Jimena Nails y el poder de emprender en grande
La conocí en un viaje a Canarias, sin imaginar que ese encuentro marcaría un antes y un después en mi forma de entender la industria de la belleza. Descubrir a Jimena fue descubrir mucho más que una técnica depurada o un dominio impecable del acrygel y el nail art extremo; fue asomarme a la mente de una mujer empresaria que piensa en grande, que ejecuta con estrategia y que ha convertido su talento en un ecosistema de oportunidades para otras mujeres.
Ver de cerca su forma de trabajar, su exigencia profesional y su visión internacional me hizo comprender que el mundo beauty puede ser tan sólido y estructurado como cualquier gran empresa. Jimena no solo crea uñas; crea negocios, comunidad y mentalidad. Es referente, es inspiración y, sobre todo, es una mujer con hambre de crecimiento, con el firme propósito de seguir compartiendo, formando y ayudando a que otras también construyan su propio imperio.
Jimena, ¿cómo nació la idea de crear Jimena Nails y qué te impulsó a convertirla en una marca internacional?
Comencé en 2012, literalmente desde casa, con una mesa pequeña y muchísimas ganas de construir algo propio. Desde el primer día supe que no quería ser autoempleada; quería crear una empresa, una marca con identidad y con impacto en la vida de otras mujeres.
Mientras trabajaba con clientes, me di cuenta de que el sector necesitaba algo más que servicios: necesitaba formación, profesionalización y mentalidad empresarial. Ahí nació Jimena Nails, no solo como un salón, sino como una plataforma de crecimiento.
Con el tiempo entendí que la belleza es un lenguaje universal, así que internacionalizar la marca fue un paso natural. Hoy trabajamos con alumnas y clientes de distintos países, demostrando que un negocio que nace en casa puede llegar a cualquier parte del mundo cuando hay visión y estrategia.

Sabemos que tu especialidad son las uñas, pero también destacas en cejas y pestañas. ¿Qué técnicas utilizas en estos servicios y en qué se diferencian de lo que hay en el mercado?
Trabajamos todo tipo de técnicas, pero nuestra especialidad —y lo que nos ha hecho icónicos— es el acrygel y el nail art extremo. Nos gusta ir más allá de lo convencional, crear diseños artísticos, estructuras complejas y propuestas que marquen tendencia.
En cejas y pestañas aplicamos servicios como lifting, laminado y diseño personalizado, siempre enfocados en realzar la belleza natural.
Creo que nuestra gran diferencia no es solo la técnica, sino la experiencia completa: atención al cliente impecable, innovación constante y formación continua. No repetimos lo que ya existe; buscamos estar un paso adelante.
¿Cuál es actualmente tu producto o servicio best seller y a qué crees que se debe su éxito?
Hoy nuestro mayor volumen de ingresos proviene de la venta y distribución de productos profesionales, tanto a nivel nacional como internacional, así como de nuestros servicios de distribución y logística para marcas del sector.
También destacan muchísimo las formaciones y los eventos de emprendimiento.
El éxito se debe a que no vendemos solo productos, sino soluciones reales para profesionales: calidad, educación, acompañamiento y comunidad. Cuando entiendes lo que tu cliente necesita para crecer, la venta se vuelve natural.
Tu marca ha tenido una expansión impresionante. ¿Cómo fue el proceso de internacionalización y qué mercados te han sorprendido más?
La expansión ha sido muy orgánica. Primero llegaron alumnas de otros países; luego colaboraciones, y después oportunidades de distribución y eventos.
Hemos trabajado en países como España, Italia, Reino Unido, Andorra, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Kuwait, Japón, Estados Unidos y gran parte de Latinoamérica.
Lo que más me sorprendió es que cada mercado es completamente diferente: cultura, mentalidad de compra, precios, expectativas… Nada funciona igual en todos los lugares. Eso me enseñó a escuchar mucho y a adaptar la estrategia a cada país, en lugar de imponer un único modelo.
La estética es un campo en constante evolución. ¿Cómo te mantienes a la vanguardia en técnicas, productos y tendencias?
Estoy en formación continua. Viajo, asisto a ferias internacionales, me rodeo de otros empresarios del sector y escucho muchísimo a mi comunidad.
Creo que la clave es no acomodarse. Si algo funciona hoy, mañana puede quedarse obsoleto. Por eso probamos constantemente nuevas técnicas, desarrollamos productos y creamos servicios innovadores que respondan a las necesidades reales del mercado.
La innovación, para mí, no es una opción; es parte del ADN de la marca.

Has formado a miles de profesionales en el sector. ¿Cómo es tu enfoque en la formación y qué es lo más importante que enseñas a tus alumnas?
Hemos formado a más de 12.000 alumnas, tanto en modalidad online como presencial, y mi enfoque siempre ha sido integral.
No solo enseñamos técnica. Les enseñamos negocio, marca personal, marketing y mentalidad. Porque puedes ser excelente haciendo uñas, pero si no sabes vender, posicionarte o gestionar tu empresa, te quedas estancada.
Mi objetivo es que se conviertan en empresarias, en auténticas “Lady Boss”, dueñas de su tiempo y de sus ingresos.
¿Qué obstáculos enfrentaste como emprendedora y cómo los superaste para posicionarte como una líder en el mundo beauty?
El mayor reto fue empezar con financiación propia. Construir todo desde cero requiere mucha disciplina y paciencia.
También ha sido complejo aprender sobre temas legales, impuestos y normativas al operar en distintos países. Nadie te enseña eso cuando empiezas, pero es fundamental si quieres crecer de forma sólida.
Lo superé formándome, rodeándome de buenos asesores y entendiendo que emprender es aprender todos los días, incluso de los errores.
¿Qué papel juega la innovación en tu marca y cómo decides incorporar nuevos servicios como los de cejas y pestañas?
La innovación es central. Siempre estoy observando qué necesita el sector y cómo podemos facilitar la vida a otras marcas y profesionales.
Por eso hemos incorporado no solo nuevos servicios, sino también proyectos más estratégicos como soluciones de distribución, logística y espacios colaborativos para marcas beauty. Busco crear ecosistemas, no solo servicios.
Si algo aporta valor real y genera crecimiento para la comunidad, lo desarrollamos.
Si tuvieras que definir en una frase la filosofía de Jimena Nails, ¿cuál sería?
Transformamos talento en negocios rentables y mujeres en empresarias seguras de sí mismas.

¿Qué consejo le darías a otras mujeres que quieren emprender en el sector de la belleza y crear una marca con identidad propia?
Que no piensen en pequeño.
No se trata solo de aprender una técnica para autoemplearse, sino de construir una marca, profesionalizarse y pensar como empresarias desde el día uno.
La belleza puede ser una industria enorme si se trabaja con estrategia, formación y mentalidad. Y, sobre todo, que crean en su visión, incluso cuando empiezan con una simple mesa en casa, como empecé yo.