Basta con hacer una coleta frontal, sujetarla con una goma y dar un único corte con las tijeras. Esa es la sencilla promesa del reto viral "haz una coleta y corta", uno de los contenidos sobre peluquería más compartidos en Instagram durante los últimos meses. Miles de usuarios aseguran conseguir un flequillo de cortina en menos de un minuto, pero la realidad que llega a los salones suele ser muy distinta.
Desde un punto de vista técnico, el método presenta numerosos inconvenientes. La posición de la coleta modifica completamente las líneas de proyección del cabello, por lo que el resultado depende de factores como la densidad, la textura, la longitud y el patrón de crecimiento. Además, el cabello se encuentra sometido a una tensión que desaparece al soltar la goma, provocando que el flequillo quede mucho más corto o irregular de lo esperado.

En cabellos ondulados o rizados el riesgo es todavía mayor, ya que el encogimiento natural puede acentuar los errores de longitud. Tampoco se tienen en cuenta aspectos fundamentales como los remolinos frontales, la forma del rostro o la distribución del volumen, elementos que un estilista analiza antes de realizar cualquier corte.
Para el sector de la peluquería, este fenómeno representa una excelente oportunidad para explicar el valor del diagnóstico personalizado y del corte de precisión. El éxito de un flequillo no depende de una coleta y un único corte, sino de la combinación de técnica, geometría y adaptación al cliente.