¿Dónde están los peluqueros y esteticistas? El gran reto del talento que preocupa al sector

¿Dónde están los peluqueros y esteticistas? El gran reto del talento que preocupa al sector

Publicado 24 jul. 2026 por Oscar Martínez

Hay una conversación que se repite una y otra vez en congresos, ferias, presentaciones de marcas y visitas a salones de peluquería y estética. Cambian las ciudades, el tamaño del negocio o el perfil del empresario, pero el mensaje suele ser el mismo: cada vez resulta más difícil encontrar profesionales cualificados que quieran desarrollar una carrera en el sector.

No se trata de una estadística oficial ni de una verdad absoluta. Tampoco todos los empresarios comparten exactamente el mismo diagnóstico. Sin embargo, es una percepción cada vez más extendida entre propietarios y directores de salones, que reconocen que cubrir una vacante se ha convertido en una de sus mayores preocupaciones.

"No encontramos gente con ganas de aprender", "cada vez cuesta más formar equipos estables" o "hay ofertas de empleo que permanecen abiertas durante meses" son algunas de las frases que más se escuchan entre los profesionales del sector.

Pero ¿qué está ocurriendo realmente? ¿Existe una falta de profesionales o estamos asistiendo a una transformación mucho más profunda del mercado laboral?

Mucho más que un problema de contratación

Durante años, la peluquería y la estética han sido profesiones capaces de ofrecer una rápida incorporación al mercado laboral. Sin embargo, muchos empresarios consideran que el escenario ha cambiado.

La dificultad ya no consiste únicamente en encontrar personas con formación técnica, sino en incorporar perfiles que quieran crecer dentro de la profesión, seguir formándose y construir un proyecto a largo plazo.

Algunos responsables de salón explican que reciben menos currículums que hace unos años. Otros señalan que las entrevistas terminan sin acuerdo o que algunos candidatos abandonan el puesto a las pocas semanas al comprobar el ritmo de trabajo que exige una profesión basada en el trato directo con el cliente.

No obstante, reducir este fenómeno a una supuesta "falta de ganas de trabajar" sería una simplificación. Detrás de esta situación confluyen factores sociales, económicos y culturales que afectan no solo a la peluquería y la estética, sino también a otros muchos oficios.

El relevo generacional también pasa factura

Uno de los aspectos que más preocupa al sector es el relevo generacional.

Muchos profesionales con décadas de experiencia se acercan a la jubilación mientras el número de jóvenes que eligen estudiar peluquería o estética parece insuficiente para cubrir la demanda.

Durante años, estas profesiones fueron vistas como una salida laboral estable y con posibilidades de emprendimiento. Hoy, muchos jóvenes dirigen su mirada hacia otros sectores que consideran más compatibles con sus expectativas personales o que perciben como más atractivos.

El resultado es una cantera más reducida y una competencia creciente entre empresas para captar el mismo talento.

Las expectativas laborales han cambiado

El mercado laboral ya no funciona igual que hace veinte años.

Las nuevas generaciones valoran aspectos que anteriormente ocupaban un segundo plano: conciliación, flexibilidad, bienestar emocional, oportunidades de crecimiento, estabilidad y equilibrio entre la vida personal y profesional.

En un sector donde abundan los horarios comerciales, los fines de semana y los picos de trabajo, adaptarse a estas nuevas expectativas supone un desafío para muchas empresas.

La pregunta, por tanto, no debería ser únicamente por qué los jóvenes no eligen la peluquería o la estética, sino también qué puede ofrecer el sector para resultar más atractivo como proyecto profesional.

La formación, una asignatura compartida

Otro de los puntos que aparece con frecuencia en las conversaciones con empresarios es la distancia que, en ocasiones, existe entre la formación y la realidad del salón.

Muchos responsables consideran que los recién titulados llegan con una base técnica, pero necesitan un importante periodo de adaptación antes de desenvolverse con seguridad frente al cliente.

Al mismo tiempo, numerosos centros educativos recuerdan que su función es proporcionar una formación inicial y que el aprendizaje real continúa inevitablemente dentro de las empresas.

Esta situación pone de manifiesto la necesidad de reforzar la colaboración entre centros formativos, marcas y salones para facilitar una incorporación más fluida al mercado laboral.

Retener talento también depende de las empresas

Aunque gran parte del debate suele centrarse en la falta de candidatos, muchos expertos recuerdan que atraer profesionales es solo una parte del reto.

La otra consiste en conseguir que quieran quedarse.

Los salones que invierten en formación continua, planes de carrera, especialización, liderazgo y bienestar laboral parecen tener mayores posibilidades de fidelizar a sus equipos.

Cada vez son más las empresas que entienden que el salario, siendo importante, ya no es el único factor determinante. El reconocimiento profesional, la posibilidad de crecer, el aprendizaje constante o un buen ambiente de trabajo también forman parte de la propuesta de valor que buscan muchos trabajadores.

Una profesión que necesita recuperar atractivo

Quizá una de las grandes preguntas sea cómo volver a despertar vocaciones.

La peluquería y la estética son profesiones creativas, con un importante componente humano y con múltiples posibilidades de especialización. Color, barbería, tricología, maquillaje, imagen personal o gestión empresarial son solo algunas de las áreas en las que hoy puede desarrollarse un profesional.

Sin embargo, esta realidad no siempre llega a quienes están decidiendo su futuro académico o laboral.

El sector tiene por delante el reto de comunicar mejor las oportunidades que ofrece, visibilizar casos de éxito y demostrar que detrás de un salón existe mucho más que un corte de pelo o un tratamiento estético: existe una profesión con capacidad de generar empleo, emprendimiento y desarrollo personal.

Un debate que afecta al futuro del sector

Las dificultades para incorporar talento no parecen responder a una única causa ni admiten soluciones simples. Hablar únicamente de falta de vocación o responsabilizar exclusivamente a las nuevas generaciones sería ignorar una realidad mucho más compleja.

Las conversaciones mantenidas con numerosos empresarios reflejan una preocupación legítima: cuesta más formar equipos estables y encontrar profesionales comprometidos. Pero también invitan a abrir un debate sobre cómo están evolucionando el trabajo, la formación y las expectativas de quienes se incorporan hoy al mercado laboral.

El futuro de la peluquería y la estética  dependerá, en buena medida, de la capacidad del sector para responder a este desafío. No bastará con atraer nuevos profesionales. Será necesario ofrecerles un proyecto en el que puedan crecer, especializarse y desarrollar una carrera con recorrido. Solo así la peluquería y la estética seguirán siendo una profesión de futuro capaz de atraer el talento que necesitarán los salones durante las próximas décadas.

 

 

Oscar Martínez

Oscar Martínez

Publicado 24º jul. 2026

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