En realidad, ¿enero es un mes difícil para peluqueros o estilistas? Si es así, ¿cómo podemos afrontar mejor este mes sin que se resienta el negocio? Yeray Macías, director de Macías Hair Studio, nos cuenta cómo llevar mejor este principio de año 2026.
Tras la campaña navideña, se habla de “cuesta de enero” que afecta a la peluquería. ¿Cuáles son las principales dificultades que agobian a los profesionales?
Un mes de enero “flojo” tiene todo el sentido del mundo. La mayoría de los clientes visitan las peluquerías justo antes o durante las fiestas navideñas. Quieren lucir una imagen perfecta de cara a las cenas, comidas, reencuentros y posibles fotos que se puedan hacer. Por supuesto, las primeras semanas de enero suelen ser más tranquilas porque todavía conservan esa imagen de semanas atrás. Es la resaca estética que yo definiría así: “Me lo hice para Navidad, ahora déjame existir.
Sin embargo, la verdadera cuesta no se limita al menor tráfico de clientes y al estancamiento de las ventas. Durante el mes de enero se pagan impuestos y se regulariza el IVA anual. Ahí es donde muchos negocios sienten un golpe tremendo, desde un punto de vista financiero. Si tienes una buena planificación de caja, este puede ser un mes más del año.
¿Hemos mencionado las únicas problemáticas a las que se enfrentan los salones durante el periodo enero-febrero o hay más?
Hay más, sí. No se trata únicamente de la menor frecuencia de clientes al salón, sino de un cambio de mentalidad general: hace frío, se convocan menos eventos, anochece pronto, etcétera. Es un mes más triste y eso se nota. Observamos cómo hay más cancelaciones, domina la pereza y las pocas ganas de salir de casa.
Aquí hay algo clave para mí: cuanta más alegría transmitas en el salón, mejor te va. Porque la peluquería puede ser un refugio del mundo y de la rutina: un sitio donde el cliente se desconecta de tanto mensaje negativo y sale con otra energía. Al final, vendemos más que un servicio de peluquería. Transmitimos un mensaje: les ayudamos a que se sientan mejor. Eso vale oro en enero.
Quizás debamos marcarnos objetivos realistas para darle la vuelta a esta situación. ¿Por dónde empezamos?
En primer lugar, no podemos comparar este mes con el de diciembre. No se corresponde con el día a día real. Entre los objetivos realistas que sí puedes controlar, yo citaría:
- Rebooking (cuánta gente sale con su próxima cita acordada).
- Frecuencia (cada cuánto vuelve el cliente).
- Ocupación de agenda por horas y días.
- Ticket medio mayor a medida que subimos valor. No se trata de regalar trabajo.
El mes de enero se comporta como un termómetro que nos dice si lo hacemos bien o no. Nosotros actualizamos precios en diciembre y julio. Si llega enero y la facturación aguanta como un mes normal, significa una cosa: la subida estaba bien planteada y el cliente lo ha asumido. Si enero “duele” más que el año anterior, puede ser señal de que no hemos calculado bien o no hemos acompañado el precio con el valor suficiente. Enero es el mes sin filtro: te dice la verdad.

Yeray Macías.
¿Qué tipo de acciones recomiendas emprender durante estos dos meses tan difíciles sin comprometer el margen ni la rentabilidad del negocio?
Yo lo tengo clarísimo: no hace falta reventar precios para llenar agenda. El descuento fácil llena agenda hoy y la complica mañana. Prefiero jugar a largo plazo:
- Crear hábito. Educar al cliente para que acuda de forma recurrente. Si consigues que su frecuencia sea mensual, enero deja de ser “malo” y se convierte en “normal”.
- Rebooking con intención. Que el cliente no salga con la siguiente afirmación: “Ya te diré”. Eso equivale a una posible visita en Semana Santa, como muy pronto.
- Planes de mantenimiento.
- En barbería o peluquería masculina es más fácil conservar esa frecuencia. Suele acudir más a menudo para repasar su corte, el estado de su barba o bigote, etcétera.
- En peluquería femenina también se puede y se debe potenciar esa afluencia: tratamientos mensuales, gloss, mantenimiento de color, brillo, reconstrucción. Lo mejor es que se mejora el estado del cabello y el cuero cabelludo.
- Reactivar clientes dormidos: gente que no acude hace tres o seis meses. Mensaje humano, no spam.
Enero es pretemporada. Es necesario ajustar protocolos, tiempos, formación y experiencia en el salón. Si ordenas en enero, en marzo vuelas.
¿Hasta qué punto los bonos, packs o suscripciones (por email, etcétera) son herramientas útiles e indispensables durante este periodo?
Son útiles si están bien planteados. Si un bono ofrece, básicamente, rebajar precio solo sirve para una cosa: entrenar al cliente que espera una o más rebajas. En cambio, cuando lo conviertes en un plan de mantenimiento (comodidad + hábito + valor), funciona de forma increíble.
Por otra parte, enviar mensajes vía email y WhatsApp es indispensable, pero con cabeza. Para ello, es necesario segmentar y hablar como persona. No te comunicas igual con los clientes mensuales que con aquellos cuyas visitas son bianuales. El mensaje a transmitir debe ser: “Te conozco”.
¿Algún caso de campaña para enero-febrero que haya sido un éxito?
Por supuesto. Aquellas campañas que convierten enero en “mes de cuidado”, no en “mes de ofertas”. Tipo reset de enero o plan mantenimiento: cuero cabelludo, brillo, reparación, gloss, conservación del color… En enero, la gente tiene la necesidad de cuidarse, así que encaja a la perfección.
Y la campaña que nunca falla: reactivación uno a uno. Te pones en contacto con clientes que llevan meses sin visitarte y les escribes algo corto, cercano y real. Mensajes del tipo: “Hola, hace tiempo que no te veo. ¿Cómo lo llevas?”. Nada de ofrecerles descuentos. Esa vuelta a la relación trae agenda sin influir en el margen. Además, refuerza lo más importante. El cliente percibe que tu peluquería no es un trámite, sino su lugar.