El fundador de SK Style Barcelona, reconocido como Mejor Formador en los Professional Beauty Salon International Barcelona 2026, reflexiona sobre el valor de la técnica, la importancia de las bases y el futuro de la formación en peluquería en una entrevista para Tocado.
En una era en la que las tendencias se consumen a golpe de pantalla y las técnicas parecen aprenderse en apenas unos segundos, Alexander Kiryliuk reivindica algo que ninguna red social puede sustituir: el conocimiento que nace de la experiencia, la práctica y el contacto directo con el cabello.
Al frente de SK Style Barcelona, Kiryliuk ha construido una trayectoria en la que la creatividad, la precisión técnica y la pasión por compartir conocimiento ocupan un lugar central. Una filosofía que acaba de recibir un reconocimiento especial con el premio a Mejor Formador en los Professional Beauty Salon International Barcelona 2026, una distinción que pone el foco en su labor educativa y en su contribución al desarrollo de otros profesionales.
En la nueva edición de Tocado, el estilista comparte su visión sobre los retos de formar a las nuevas generaciones en una industria en constante transformación. Desde el papel de la formación presencial frente al aprendizaje digital hasta la necesidad de integrar conocimientos de gestión empresarial, comunicación e inspiración internacional, sus reflexiones dibujan una idea clara: dominar una técnica exige mucho más que reproducir un resultado.
“Un buen estilista domina su oficio. Un verdadero formador sabe descomponerlo, explicarlo y adaptarlo al nivel de quien aprende”, afirma. Una diferencia que resume la esencia de su metodología: enseñar no consiste únicamente en mostrar cómo se hace, sino en transmitir el criterio necesario para comprender por qué se hace.
Kiryliuk también lanza un mensaje a quienes buscan avanzar profesionalmente: “La formación avanzada solo funciona cuando hay una base sólida”. Una defensa de los fundamentos en tiempos de inmediatez, en los que la espectacularidad visual puede eclipsar el trabajo que hay detrás de cada resultado.
¿Y qué papel jugarán la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la peluquería del futuro? Su respuesta mira hacia una formación más personalizada, híbrida y conectada con otras disciplinas, sin perder de vista lo esencial: “El alma de la peluquería siempre será humana”.
Una conversación sobre talento, aprendizaje y evolución profesional que invita a mirar más allá de las tendencias para entender qué significa, de verdad, formar a un peluquero.

Alexander Kiryliuk