El pasado 29 de noviembre, Alcántara Cosmética celebró su 40 aniversario, una fecha que va mucho más allá de un número. Cuatro décadas que representan una historia construida con dedicación, trabajo incansable, ilusión y un sueño que, gracias a la constancia y al amor por el oficio, se hizo realidad.
Durante estos cuarenta años, Alcántara ha sido sinónimo de calidad, cercanía y confianza. Una marca que ha acompañado a miles de peluqueros en sus salones, desarrollando grandes productos y evolucionando con el tiempo sin perder nunca la esencia que la vio nacer. Una esencia que lleva nombre propio: Antonio Alcántara.

Fundador de la firma, Antonio sembró con su visión, valentía y profundo respeto por las personas las bases de todo lo que hoy es Alcántara Cosmética. Su manera de entender el trabajo, su trato humano y su capacidad para transformar cada reto en una oportunidad han convertido la empresa en algo más que una marca: en una familia que crece, aprende y sigue adelante.
Este aniversario fue, ante todo, un homenaje a su legado, vivido con gratitud y orgullo. Porque los grandes proyectos nacen del trabajo honesto, del respeto a las personas y del compromiso con hacer las cosas bien. Hoy, bajo el liderazgo de Natalia Alcántara, su sucesora, Alcántara demuestra que 40 años no son un final, sino un nuevo comienzo lleno de ilusión.

Un encuentro internacional cargado de emoción
A la celebración asistieron distribuidores y comerciales de toda España, así como representantes internacionales procedentes de Polonia, Estados Unidos, Portugal, Andorra, entre otros países, reflejo del alcance y la solidez de la marca a nivel global.
El evento dio comienzo la noche del 28 de noviembre con un elegante cóctel de bienvenida. Al día siguiente, el 29 de noviembre, la jornada se trasladó al emblemático Salón de Pinturas del Palacio Arzobispo Fonseca, donde tuvieron lugar dos ponencias motivacionales que marcaron profundamente a los asistentes.
Cristina Castillo: formar desde la emoción
La primera ponencia corrió a cargo de Cristina Castillo Porcel, una formadora de referencia en el desarrollo de equipos comerciales y humanos. Apasionada por las personas, Cristina ha crecido profesional y emocionalmente entre tiendas, equipos y conversaciones que transforman.
Su forma de entender la formación va mucho más allá de las técnicas: para ella, formar es emocionar, inspirar y dar sentido al trabajo cotidiano. En sus intervenciones, la actitud, la empatía, la comunicación emocional y el autoconocimiento se convierten en pilares para que los equipos descubran su verdadero potencial.
Cristina no solo enseña: hace sentir. Como ella misma afirma:
“Cuando tocas el corazón de alguien, ya no vendes: inspiras”.

Jorge Luengo: cuando la emoción se convierte en recuerdo
La segunda ponencia fue protagonizada por Jorge Luengo, comunicador, investigador del comportamiento humano y uno de los mentalistas más reconocidos de Europa. Ingeniero de formación, con especialización en psicología y neuropsicología, Jorge ha logrado transformar el arte de la magia en una poderosa herramienta de aprendizaje y motivación.
Su trayectoria internacional y reconocimientos como el Premio Mundial al Talento de la Comisión Europea (2010) avalan una carrera marcada por la creatividad y la capacidad de inspirar. Para Jorge, hay una idea clave: sin emoción no hay recuerdo.
Sus charlas no son simples conferencias, sino experiencias inmersivas que combinan neurociencia, psicología cognitiva y comunicación para ayudarnos a entender cómo percibimos la realidad, cómo tomamos decisiones y cómo entrenar nuestra mente para alcanzar resultados extraordinarios.
Como él mismo suele decir:
“La magia no está en los trucos, sino en las personas”.
Un aniversario para recordar… y para seguir soñando
Tras el emotivo homenaje a Antonio Alcántara, con palabras cargadas de sentimiento por parte de Natalia Alcántara y del presentador del acto, Javier Carcedo de Urbiola Formación, la jornada concluyó con una comida de aniversario que selló un encuentro inolvidable.
Alcántara Cosmética celebra 40 años mirando al pasado con orgullo, al presente con gratitud y al futuro con la misma ilusión que lo vio nacer. Porque cuando hay alma, pasión y personas en el centro, la belleza trasciende el tiempo.