Piel bajo cero: claves para proteger la piel del frío en invierno

Piel bajo cero: claves para proteger la piel del frío en invierno

Publicado 03 feb. 2026 por Oscar Martínez

El invierno representa uno de los mayores retos para el profesional de la estética. El descenso de las temperaturas, el viento, la baja humedad ambiental y los cambios térmicos constantes afectan de forma directa a la fisiología cutánea, alterando la barrera hidrolipídica y comprometiendo la homeostasis de la piel. Sequedad extrema, descamación, eritema, aumento de la sensibilidad y pérdida de elasticidad son manifestaciones frecuentes que requieren un abordaje estético específico y bien protocolizado.

Desde Belleza María Cuevas, centro especializado en estética avanzada, se analiza cómo adaptar tratamientos, cosmética y protocolos profesionales para preservar la salud cutánea durante los meses fríos.

“El frío provoca vasoconstricción, lo que reduce el aporte de oxígeno y nutrientes a la piel y disminuye su capacidad natural de retener agua. Si no se actúa de forma estratégica, la barrera cutánea se debilita y la piel entra en un estado de vulnerabilidad crónica”, explica María Cuevas, fundadora y directora del centro.

Adaptación de protocolos: un pilar clave en estética profesional

Diversos estudios confirman que en invierno la piel puede perder hasta un 25 % más de agua transepidérmica (TEWL). Para el profesional, esto implica ir más allá de los protocolos estándar y reforzar los tratamientos orientados a restaurar lípidos, mejorar la cohesión celular y estimular los mecanismos naturales de regeneración.

En Belleza María Cuevas, el enfoque es integral y personalizado, basado en diagnóstico profesional previo y selección precisa de activos y tecnologías. Entre los tratamientos más eficaces en esta época destacan:

  • Hidrataciones profundas y mascarillas nutritivas con alta concentración de lípidos esenciales y agentes oclusivos fisiológicos.
  • Terapias regeneradoras que favorecen la renovación celular y mejoran la calidad del estrato córneo.
  • El Método María Cuevas, un protocolo exclusivo que combina radiofrecuencia con nutrición cosmética avanzada, optimizando la función barrera y previniendo la deshidratación crónica inducida por el frío.

“Trabajamos con cosmética profesional capaz de actuar en profundidad, reforzando la cohesión celular y mejorando la capacidad de retención hídrica, algo imprescindible para una piel funcional y resistente en invierno”, señala Cuevas.

Cosmética avanzada: soporte esencial en pieles comprometidas

El centro integra cosmética coreana de última generación, especialmente indicada para pieles sensibilizadas, descompensadas o con patologías como rosácea y acné, muy frecuentes en esta estación. Activos como ginseng y centella asiática aportan acción calmante, reparadora y antioxidante, mejorando visiblemente la calidad cutánea y el tono.

Asimismo, se incorporan tratamientos con espículas, uno de los avances más relevantes de la estética coreana. Estas micropartículas naturales crean microcanales controlados en la piel, favoreciendo la penetración de hasta 60 principios activos, estimulando la regeneración, la firmeza y la luminosidad sin comprometer la integridad cutánea cuando se aplican con el protocolo adecuado.

Recomendaciones clave para el acompañamiento domiciliario

Desde una visión profesional, el trabajo en cabina debe ir siempre acompañado de una correcta prescripción cosmética domiciliaria. Durante el invierno se recomienda:

  • Cosmética rica en ceramidas, ácidos grasos y lípidos biomiméticos.
  • Uso constante de fotoprotección facial y labial, incluso en días nublados.
  • Limpiezas suaves que respeten el pH y no alteren la barrera cutánea.
  • Educación en hidratación interna como parte del cuidado integral de la piel.

“La prevención y la personalización son la base de nuestro trabajo. No se trata solo de tratar la piel dañada, sino de fortalecerla y prepararla para resistir las agresiones externas propias del invierno”, concluye María Cuevas.

Invierno: una oportunidad para la estética profesional

Lejos de ser una limitación, el invierno es una oportunidad estratégica para el profesional de la estética. Protocolos bien diseñados, cosmética avanzada y un enfoque experto permiten no solo corregir alteraciones visibles, sino mejorar la calidad cutánea a largo plazo, posicionando al centro como referente en salud y bienestar de la piel.

 

María Cuevas

 

Oscar Martínez

Oscar Martínez

Publicado 03º feb. 2026

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