El estrés se ha convertido en uno de los principales factores que afectan al bienestar y a la salud de la piel. Detrás de muchas alteraciones cutáneas se encuentra el cortisol, la conocida como "hormona del estrés", cuyo desequilibrio no solo repercute en el organismo, sino también en la respuesta a los tratamientos estéticos.
Desde noVadiet, especialistas en el cuidado de la salud desde un enfoque natural, recuerdan que el estrés afecta a seis de cada diez españoles, situando a España entre los países europeos con mayor incidencia. El ritmo de vida acelerado, la presión laboral y las preocupaciones constantes favorecen una producción sostenida de cortisol que puede repercutir tanto en la salud como en la calidad de la piel.
¿Qué es el cortisol?
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales que desempeña un papel esencial en la adaptación del organismo frente a situaciones de estrés. Además de intervenir en la respuesta al estrés, participa en funciones tan importantes como el metabolismo energético, el sistema inmunitario, la regulación de la presión arterial y los ritmos circadianos.
En condiciones normales, sus niveles aumentan por la mañana para favorecer el estado de alerta y disminuyen progresivamente a lo largo del día. El problema aparece cuando el estrés se cronifica y el organismo mantiene niveles elevados de cortisol durante largos periodos, favoreciendo un estado inflamatorio que puede afectar a la regeneración cutánea y al bienestar general.
El impacto del cortisol en los tratamientos estéticos
El exceso de cortisol puede convertirse en un factor limitante para obtener resultados óptimos en los tratamientos estéticos, ya que influye directamente en los mecanismos de reparación y regeneración de la piel.
Entre sus principales efectos destacan:
- Disminución de la producción de colágeno y elastina.
- Retraso en la regeneración de los tejidos.
- Incremento de la inflamación cutánea.
- Alteración de la función barrera de la piel.
- Mayor predisposición a la deshidratación y la sensibilidad.
- Aceleración del envejecimiento cutáneo.
Por ello, cada vez más profesionales de la estética consideran fundamental ayudar al organismo a reducir el impacto del estrés para optimizar la respuesta a los tratamientos y prolongar sus beneficios.
Cómo favorecer el equilibrio del cortisol
Los expertos de noVadiet recomiendan adoptar un enfoque integral que combine hábitos saludables con estrategias dirigidas a mejorar la capacidad del organismo para gestionar el estrés.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Priorizar un descanso nocturno de calidad.
- Practicar ejercicio físico moderado de forma regular.
- Incorporar técnicas de relajación como la respiración consciente, el yoga o el mindfulness.
- Mantener una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y ácidos grasos omega-3.
- Reducir la sobreexposición a estímulos digitales.
- Favorecer las relaciones sociales y los momentos de desconexión.
Asimismo, determinados complementos alimenticios pueden ser un apoyo dentro de un abordaje global. Ingredientes como la ashwagandha, la rodiola o la schisandra, junto con vitaminas del grupo B o GABA, ayudan al organismo a adaptarse mejor a situaciones de sobrecarga física y emocional. En este sentido, Decortisal, de noVadiet, ha sido formulado para contribuir al equilibrio del organismo frente al estrés continuado.
Como señala Sonia Clavería, Médica de Familia del Departamento Técnico de noVadiet: "El estrés no siempre puede evitarse, pero sí podemos aprender a gestionarlo mejor. Mantener hábitos saludables, respetar los tiempos de descanso y proporcionar al organismo los recursos necesarios para adaptarse a las situaciones de alta exigencia resulta fundamental para preservar el equilibrio físico y emocional. Cuando conseguimos reducir el impacto del cortisol, favorecemos una mejor capacidad de recuperación del organismo, optimizamos la respuesta de la piel y contribuimos a mejorar la eficacia de los tratamientos estéticos y el bienestar general del paciente."