La evolución hacia soluciones que mejoran la manejabilidad sin comprometer la estructura capilar redefine el trabajo técnico y la durabilidad del resultado en cabellos sensibilizados.
El control del frizz se ha consolidado como uno de los principales desafíos técnicos en el salón, especialmente en cabellos sensibilizados o sometidos a procesos químicos. Más allá de una cuestión estética, el encrespamiento impacta directamente en la manejabilidad, la durabilidad del peinado y la percepción de calidad del servicio.
En este contexto, el enfoque del profesional ha evolucionado: ya no se trata de transformar la fibra de forma radical, sino de mejorar su comportamiento respetando su estructura. El objetivo es conseguir un cabello más disciplinado, con mejor respuesta al peinado y mayor resistencia a factores como la humedad.
“Trabajar el frizz desde el tratamiento permite mejorar la estructura del cabello y sellar la cutícula, lo que se traduce en una mayor manejabilidad y una mejor durabilidad del peinado”, explica Beatriz Mariño, propietaria del salón Peluqueria Beatriz en San Sebastián, experta colorista y embajadora de L'Oréal Professionnel. “Además, facilita el trabajo diario en el salón y optimiza los resultados”.

En esta línea, soluciones como Keratin Alpha Sleek de L'Oréal Professionnelse integran como herramientas técnicas orientadas a reorganizar la fibra capilar, reducir el encrespamiento y mejorar la calidad del cabello sin recurrir a procesos agresivos. Más que un alisado, responden a una lógica de control progresivo y mejora continua de la fibra.
La evolución también viene marcada por el cambio en la demanda de la clienta. “Hoy buscan un cabello más natural, con movimiento y fácil de manejar, no un acabado rígido o artificial”, señala Jehosua Vogele, Hair Stylist & Makeup Artist, embajador de L'Oréal Professionnel.. “Hablamos de un lujo más silencioso, donde el resultado se percibe como saludable y auténtico”.
Este nuevo enfoque permite al profesional trabajar con mayor precisión, reducir correcciones y ofrecer servicios más alineados con la salud capilar a largo plazo. Porque, en el salón actual, el control del frizz ya no es solo una solución estética, sino un indicador de calidad técnica y de equilibrio de la fibra.