Cómo tratar los efectos del exposoma en el envejecimiento cutáneo

Cómo tratar los efectos del exposoma en el envejecimiento cutáneo

Publicado 11 feb. 2026 por Anna León Mir

Los signos de la edad son la consecuencia de lo que vive la piel a lo largo del tiempo, expuesta a factores internos o externos. Los expertos llaman a este fenómeno exposoma. Sin embargo, sus efectos se pueden tratar, tal y como asegura Esther Moreno, facialista y cosmetóloga. No te pierdas sus consejos. 

Por exposoma, se entiende el conjunto de exposiciones externas e internas que la piel recibe de forma constante a lo largo de la vida. Algunos ejemplos son la radiación solar, la contaminación, el estrés, el descanso, la alimentación o la calidad del cuidado cosmético que le ofrecen. "Todas estas exposiciones actúan de forma acumulativa sobre la piel", advierte Esther Moreno, facialista, cosmetóloga y fundadora de Esther Moreno Studio.

Según la experta, cada exposición repetida deja una huella silenciosa que, con el paso de los años, se traduce en alteraciones de la función barrera, menor capacidad de regeneración y una pérdida progresiva de calidad del tejido cutáneo.

"Entrenar y cuidar la piel"

Por lo tanto, el envejecimiento cutáneo se puede comparar con el estado físico del cuerpo. Del mismo modo que un cuerpo no pierde forma física de un día para otro, la piel también refleja la falta de cuidado sostenido. No hay transformaciones repentinas, sino procesos silenciosos que se manifiestan cuando el tejido ya no puede compensar más.

La piel funciona como el cuerpo. Es necesario entrenarla y cuidarla, de lo contrario no se puede esperar que responda igual con el paso del tiempo. Lo que vemos hoy es el resultado de una suma de decisiones repetidas”, señala la experta.

Estudiar y observar la piel 

Frente a una industria acelerada y estandarizada, Esther Moreno Studio recupera el valor del tiempo, de la observación y del trabajo profundo. La piel se aborda desde la raíz, a partir de sus necesidades y evolución. 

“La piel es un órgano vivo que cambia constantemente en función de lo que vive y lo que la rodea. Por eso, cada uno de mis tratamientos nace en el instante, cuando entiendo qué necesita esa piel para recuperar su equilibrio”, explica Moreno.

  • En cabina, el primer paso es descubrir la piel a través de un diagnóstico. Gracias a él analiza su estado, sus características y sus necesidades. A partir de ahí, se centrará en objetivos realistas y posibles
  • Después, la sesión del tratamiento se construye como un proceso dinámico en el que se combinan técnicas manuales, activos cosméticos y estímulos específicos seleccionados en función del estado cutáneo y de los signos que manifiesta la piel como consecuencia de su exposición al entorno. No hay secuencias fijas ni pasos estandarizados: cada gesto tiene un propósito y responde a una lectura previa de la piel. 

Este enfoque permite trabajar no solo los signos visibles del envejecimiento, sino también los desequilibrios internos provocados por factores como el estrés, la contaminación, la radiación o la falta de descanso. El objetivo no es corregir de forma puntual. Por el contrario, se pretende ayudar a la piel a reorganizarse, funcionar mejor y recuperar su capacidad natural de respuesta.

 

Anna León Mir

Anna León Mir

Publicado 11º feb. 2026

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