La piel del rostro envejece por factores ambientales y por el paso del tiempo, pero también por una razón bastante menos conocida: por las tensiones musculares.
Y es que como explica Celia Lucas, terapeuta y especialista antiedad del centro médico estético SKIN STUDIO: “Las contracturas musculares en cuello, zona mandibular y adherencias en el cuero cabelludo no solo generan dolor, también envejecen visualmente el rostro porque alteran la circulación, la elasticidad y la posición de los tejidos. Piensa que toda la musculatura está conectada en cadenas. Músculos como el trapecio, esternocleidomastoideo y los músculos suboccipitales (en la base del cráneo) están en continuidad con los músculos faciales y con el sistema fascial (una red de tejido conectivo que envuelve todo). Cuando hay tensión crónica se produce un efecto de tracción hacia abajo sobre los tejidos faciales que puede acentuar la caída de pómulos y mejillas, marcándose más los surcos nasogenianos haciendo que nuestro rostro luzca más cansado. En el cuero cabelludo, la rigidez reduce la movilidad natural de la piel, lo que también influye en la expresión facial, especialmente en la frente y el entrecejo”.
En la base de este proceso se encuentra el estrés y las tensiones. “La tensión constante comprime pequeños vasos sanguíneos. Llega menos oxígeno y nutrientes a la piel. Se reduce la capacidad de regeneración celular y la piel luce apagada y con peor calidad. También se produce una alteración en el sistema linfático. Las contracturas lo ralentizan y se acumulan líquidos, lo que produce un rostro congestionado y las bolsas. La tensión mantenida, “fija” las expresiones faciales repetidas favoreciendo la aparición de arrugas estáticas. Por ejemplo, fruncir el ceño o apretar la mandíbula aceleran la formación de las temidas arrugas de expresión”, añade.
Para trabajar el digamos ‘envejecimiento muscular’ SKIN STUDIO ha creado una técnica llamada SKIN WORKOUT, se trata de un protocolo facial antiedad completamente manual que reafirma, tonifica y rejuvenece el rostro de forma inmediata. A través de maniobras manuales precisas, este protocolo trabaja la musculatura facial en profundidad, estimulando la circulación, activando la producción de colágeno y favoreciendo el drenaje de toxinas.
“Este masaje miofascial en cuello, cráneo y rostro utiliza técnicas que favorecen la relajación mandibular y postural, activan el drenaje linfático facial y actúan en la liberación del cuero cabelludo. Por todo esto no solo conseguimos una relajación total, sino que estamos ayudando a liberar la tensión acumulada, suavizando nuestras facciones, ayudando a la prevención de arrugas estáticas y flacidez en rostro y cuello, y proporcionando una oxigenación celular que se traduce en un rostro más firme”, explica Celia Lucas.